SITIO DE LA CULTURA ALTEÑA EN MOVIMIENTO...SITIO DE LA CULTURA ALTEÑA EN MOVIMIENTO...SITIO DE LA CULTURA...
Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA. Mostrar todas las entradas
sábado, 12 de marzo de 2016
Etiquetas:
ARTES,
CRÓNICAS ALTEÑAS,
FOLKLORE,
LITERATURA,
MÚSICA,
NOTICIAS,
POESÍA,
RELATO
jueves, 26 de marzo de 2015
EFEMÉRIDE DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
Por: Víctor Montoya
El Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil,
que se celebra cada 2 de abril desde 1967, coincide con la fecha de
nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen (Odense, 2
de abril de 1805 - Copenhague, 4 de agosto de 1875), quien dedicó su
talento a la creación de obras que han perdurado a lo largo de los años en la
memoria de sus lectores.
Esta efeméride, justificada desde todo punto de
vista, está patrocinada por el IBBY (International Board on Books for Young
People o, su
equivalente en español, Organización Internacional para el Libro
Infantil y Juvenil), cuya principal motivación consiste no sólo en promocionar
los libros destinados a los niños y jóvenes, sino también para reconocer la dedicación
y capacidad creativa de sus autores en cada uno de los países, donde se
estableció una filial correspondiente al IBBY, para garantizar el derecho que
tienen los niños a contar con una literatura que, más que tener un carácter
didáctico y de censo-moral, cumpla con la
función de recrear sus pensamientos, sentimientos y, sobre todo, alimentar su
fantasía, que es uno de los motores en la formación de su sensibilidad e
inteligencia.
La Literatura Infantil y Juvenil ha tenido un
galopante desarrollo en los últimos decenios, gracias al trabajo coordinado de
escritores, psicopedagogos, editores y lectores, que pusieron todo su empeño en
destacar la importancia de los libros que combinan los textos y las imágenes en
una “obra de arte”, que despierta el interés de los lectores y estimulan el
hábito de la lectura, acercando a los niños al mundo mágico de una de las
literaturas que, tras haber sido una gran desconocida en el mundo editorial, ha
pasado a acaparar la atención del mundo del libro, donde actualmente abunda su
producción y genera enormes beneficios.
Desde mediados del siglo XX, aparte del aumento del
número de premios literarios de Literatura Infantil y Juvenil, se han realizado
varios eventos internacionales de autores y editores, en los que se han
dilucidado temas referentes a su importancia y los objetivos a seguir, con
resultados que han sido favorables para la producción de libros elaborados
desde una perspectiva artística y lúdica.
Las instituciones estatales y privadas interesadas
en el tema, además de incentivar el hábito de la lectura, tienen la finalidad
de que la producción de la literatura infantil no se quede en el reflejo de los
mitos, leyendas y cuentos provenientes de la tradición oral, sino que abarque
otros aspectos que contribuyen a la formación intelectual de los jóvenes y
niños, con temas que versan sobre los valores humanos y culturales, el mundo de
los sueños y deseos, que son inherentes a su experiencia cotidiana y las
aspiraciones propias de su mundo imaginario.
La Literatura Infantil y Juvenil, aun no teniendo la
finalidad de adoctrinar ni moralizar la conducta de sus lectores, debe
apuntalar su intelecto y capacidad tanto crítica como creadora, con la
esperanza de que los textos e imágenes les permitan aprehender mejor su mundo
cognitivo y reflejar las ilusiones de su fuero interno. Sólo una literatura
hecha con intenciones auténticas y temas universales logra perpetuarse en la
mente de los pequeños lectores, quienes son un puñado de emociones vivenciales
y otro puñado de conocimientos adquiridos en las páginas de los libros.
La celebración del Día Internacional del Libro
Infantil y Juvenil, lejos de ser una fecha memorable como las epopeyas de la
historia universal, es un día que sirve para recordar que los niños tienen derecho
a contar con una literatura hecha a la medida de su desarrollo integral y para
reflexionar en torno a los libros hechos con amor y fantasía, con el único afán
de saciar el alma sedienta de los niños.
La Literatura Infantil y Juvenil, cada 2 de abril de
cada año, se regocija y viste de gala, para celebrar una efeméride dedicada a
los autores y lectores de los libros que son los cimientos de nuestro hábito de
la lectura y las alas que echan a volar nuestra imaginación por los remotos lindes
de un mundo hecho de pasiones y fantasías. Por eso mismo, las instituciones
educativas, las autoridades de gobierno y los promotores culturales, están en
la obligación de programar actividades concernientes al ámbito de la Literatura
Infantil y Juvenil, con el propósito de que el libro, más que ser un objeto
ajeno a los niños, sea el mejor compañero de sus vidas, habida cuenta de que el
libro, a pesar de los “peros” habidos y por haber, es un maestro que enseña y
no regaña, un fiel compañero en las buenas y en las malas, un cofre de tesoros
escondidos y un amigo con quien comparten las aventuras de la imaginación.
viernes, 22 de agosto de 2014
MUNICIPALIDAD PUBLICA ENSAYOS DE VÍCTOR MONTOYA
Se reeditó recientemente “El eco de la conciencia”,
libro de ensayos de Víctor Montoya, quien dijo haber escrito esta obra durante
sus años de exilio en Suecia.
El libro se publicó por primera vez en Estocolmo, en
1994, razón por la que no se difundió debidamente entre los lectores
bolivianos.
Esta segunda edición, auspiciada por el Gobierno
Autónomo Municipal de Potosí, tiene la finalidad de dar a conocer la producción
ensayística de Montoya en el territorio nacional.
Los seis ensayos presentan una extensa bibliografía,
que el autor usó para fundamentar sus tesis en torno a las causas de la
violencia humana, los orígenes de la opresión de la mujer, los métodos pedagógicos
en el sistema educativo, la biología racial del nazismo alemán y el atropello a
los derechos de los niños.
El último ensayo, escrito en forma de relato, es un
recuento de los pasajes y personajes de la guerrilla del Che en Bolivia; un
acontecimiento histórico que, por la magnitud de sus causas y consecuencias,
tuvo simpatizantes y detractores en todo el mundo.
“El eco de la conciencia”, aparte de ser una obra
imprescindible para los estudiosos de los temas mencionados, es un compendio
que transmite, de un modo implícito, la orientación ideológica y el compromiso
social del autor.
“El eco de la conciencia” es la segunda obra de
Víctor Montoya, que el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí decidió respaldar
dentro de su programa cultural de rescate y promoción de los autores que, con
su incansable labor en el campo de las letras, contribuyen al fortalecimiento
de la literatura boliviana.
En 2013, bajo la gestión del burgomaestre René
Joaquino Cabrera, se publicó también “Conversaciones con el Tío de Potosí”, un
volumen de treinta relatos basados en el personaje central de la mitología
minera, que tuvo excelente acogida a nivel nacional e internacional.
“El eco de la
conciencia”, en opinión de su autor, es un llamado a la conciencia de quienes
están comprometidos con la realidad social, la recuperación de la memoria
histórica y las transformaciones socioeconómicas que mejoren las condiciones de
vida de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Víctor Montoya, además de cuentos, novelas y
ensayos, escribe crónicas para diversos medios de prensa. Su obra literaria
está traducida a otros idiomas y cuenta con varios reconocimientos en el ámbito
cultural.
miércoles, 19 de marzo de 2014
ANTONIO PAREDES CANDIA, UN AUTOR CON ALMA DE
NIÑO
Por: Víctor Montoya
Este autor paceño, que por voluntad propia se alteñizó,
nació el 10 de julio de 1924 y falleció el 12 de diciembre de 2004. Escritor,
titiritero y folklorista. Dedicó su vida al estudio de las culturas y
tradiciones de Bolivia. Se cuenta que procedía a una familia de intelectuales;
su padre, Rigoberto Paredes, fue un connotado historiador, y su madre, Doá Haydee
Candia Torrico, una gran lectora de la literatura universal. Estudió en el
colegio Ayacucho de La Paz y en el Sagrado Corazón de Sucre. Abandonó sus
estudios universitarios y se dedicó a recorrer por el territorio patrio, con el
afán de rescatar y recopilar las creencias y tradiciones folklóricas que los
pobladores conservan en la memoria colectiva y la tradición oral.
La gente lo conocía
como librero ambulante, fundador de la Editorial Isla, miembro de la Sociedad
Boliviana de Bibliografía y Folklore, y gestor de varias ferias populares de
libros, teniendo como base su quiosco en el paseo de El Prado. En su juventud,
ganado por el mundo del teatro, se dedicó a adaptar las obras de los autores
clásicos para representarlas en las plazas de los pueblos junto a su compañía
de títeres “El K’usillo”.
Este fecundo escritor, de colita plateada en la cabeza,
bufanda al cuello y bastón en mano, recibió en vida distinciones del Congreso
Nacional de Bolivia, la Orden de Marcelo Quiroga Santa Cruz, la Medalla al
Mérito Cultural del gobierno boliviano. Asimismo, fue investido Doctor “Honoris
Causa” por la Universidad Privada Franz Tamayo.
Antonio Paredes Candia, que tenía el corazón de niño grande,
jamás dejó de jugar con sus títeres ni de fantasear con el mundo fantástico
-pero a veces cruel- de los niños del campo y las ciudades. A ellos les entregó
su cariño incondicional y lo mejor de su arte, compuesto por mitos, leyendas,
fábulas, cuentos y novelas breves, que son verdaderas joyas literarias a las
que deben tener acceso los niños y los adultos.
Entre sus novelas breves destacan "Zambo Salvito",
la dramática historia de un niño afroboliviano, quien se convierte en un
criminal temido y legendario. Luego está la "Historia de la bella
Elena" y "El molino quemado"; obras en las cuales los niños son
los protagonistas principales, como en “Ellos no tenían zapatos”, que retrata
la cruda realidad de los niños trabajadores de El Alto, que bajan a La Paz para
ganarse el pan del día lustrando calzados en la calle.
Algunos de sus libros se usan como textos escolares de fácil
lectura y conocimiento de la realidad social de los bolivianos. Él mismo, en un
diálogo que sostuvo con Ramiro Calasich, explicó cuáles eran sus motivaciones y
cuál era el proceso de su producción bibliográfica: “Hay dos formas en las que
trabajo: el trabajo de investigación y el de escribir pequeños novelines. El
trabajo de investigación lo realizo
lentamente, con decir que mi libro ‘La Chola Boliviana’ ha durado más de
veinte años de investigación. Voy reuniendo el material publicado sobre el tema
hasta que es más o menos aceptable; luego analizo y organizo fichaje, si veo
algunas lagunas, dejo para el siguiente año (…) Después empieza mi propia
investigación hasta obtener todo lo que me he propuesto. Mis trabajos son de
primera mano, recogidos in situ, directamente del pueblo. Tengo la suerte de
‘chamuscar’ un poco el aymara y el quechua, así que consigo la información en
el propio idioma (…) Los novelines reflejan los problemas que capto a través de
mis viajes y de mi contacto directo con el pueblo. Los datos se van acumulando,
el tema está en mi cabeza durante mucho tiempo, dando vueltas y vueltas. Llega
el momento en que se atasca en mi garganta y entonces tengo que escribir, sino
me ahogo (…) Todos mis trabajos tienen el mismo sentido: denunciar, mostrar la
realidad en que vive el pueblo boliviano…”.
Este entrañable autor, aunque era viejo, tenía el alma de
niño por dentro, un niño que jamás dejó de asombrarse ni maravillarse por las
luces y las sombres de la vida. No en vano se dice que Antonio Paredes Candia,
que tenía siempre la mirada puesta sobre la realidad triste de la niñez
desamparada, logró acercarse al mundo de los pequeños lectores con una prosa
sencilla pero altamente significativa. En sus cuentos populares, además de
leerse historias de cholas y cuentos de curas, se recogen temas de espanto y
aparecidos, y otros referentes a los animales como el Atoj Antonio y el Cumpa
Conejo, que son dos de los personajes centrales de las fábulas populares.
No es menos conocida su faceta como mentor de la juventud
boliviana, con cuya actitud rebelde y altiva se identificó toda su vida. No es
casual que en 1990, en el umbral de sus 70 años de edad, le confesó a Lupe
Cajías: “Me llevo bien con los jóvenes porque nunca me aferré a lo antiguo,
entiendo los cambios sin perder mis principios. Tampoco me hago el joven porque
eso sería ser un payaso. Viví el candor de la niñez, la locura y los errores de
la juventud. De adulto uno se asienta y en la vejez se vive la serenidad y
cierta sabiduría. Tengo ganas y me duele la muela, tengo más frío que antes
pero aún tengo fuerzas para andar muchos caminos…”.
Tras su muerte, en homenaje a su gran calidad humana y en
reconocimiento a su indiscutible aporte a la cultura nacional, varias
instituciones educativas llevan su nombre, como el primer Museo de Arte que él
fundó en la ciudad de El Alto, donde dejó su legado intelectual y fue enterrado
en presencia de familiares y amigos.
Su obra
Antonio Paredes
Candia fue autor
prolífico. Escribió más de 113 libros y dejó varios inéditos. Aquí menciono sólo
algunos: Tradiciones: Literatura folklórica
recogida de la tradición oral boliviana (1950);
Literatura folklórica (1953); El folklore en la ciudad de La Paz: dos fiestas populares, el
carnaval y la navidad (1957); La danza folklórica en
Bolivia (1966); Juegos, juguetes y divertimientos
del folklore de Bolivia (1966);
Brujerías, tradiciones y leyendas (tomo
I, 1969, t. II, 1970, t. III, 1972, t. IV, 1974, t. V, 1979 y t. VI, 1985); Diccionario mitológico de Bolivia.
Dioses - Símbolos - Héroes (1972); Las mejores tradiciones y leyendas
de Bolivia (1973); Tradiciones
de Bolivia (t. I, 1976 y t.
II, 1997); Adivinanzas de
doble sentido (1976); Fiestas populares de Bolivia (t. I y II, 1976); Refranes,
frases y impresiones populares de Bolivia (1976);
El apodo en Bolivia (1977); Adivinanzas bolivianas (1977); Las Alasitas (1982); Leyendas de Bolivia (1986); Isolda (La historia de una perrita) (1996);
Juegos tradicionales de Bolivia (1998); Folklore y tradición referente al
mundo animal (2002); El
castigo. Tradición y folklore (2003);
Diccionario del saber popular (2
v., 2004). Cuento: El queso de Suttu (1955); El banquete celestial (1955); La mina de Flores (1955); El cántaro de manteca (1955); Los botones de oro (1955); El Willaco (1955); El Chullupia (1955); Cuentos populares
bolivianos. De la tradición oral (1973); Cuentos Kjuchis (1978); Cuentos bolivianos para
niños (1984); Cuentos de maravillas para niños (1988); Mis cuentos para niños (2004). Novela: Zambo
Salvito (1982); Aventuras
de dos niños (1986); Ellos no tenían zapatos (1989); Los hijos de la correista (1990); El molino quemado (1993); La bellísima Elena (2003); El muro imilla (2004). Teatro: Selección
de teatro boliviano para niños (1969); Teatro boliviano para niños (1987); Teatro de guiñol (2003). Antología: Antología de tradiciones y leyendas de Bolivia (tomo I y II, 1968 y t. III, 1969);
Poesía popular boliviana (1981).
miércoles, 12 de marzo de 2014
MONTOYA PRESENTARÁ SU LIBRO EN LLALLAGUA
El libro “Conversaciones con el Tío de Potosí”,
editado en noviembre de 2013 por el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí, será
presentado este viernes 14 de marzo, a las 10:00 Hrs., en el Salón Mauricio Lefebvre
de la población de Llallagua, con la asistencia de autoridades del ámbito
político y cultural del departamento.
Las palabras centrales estarán a cargo del autor del
libro y del Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Pastor Segundo
Mamani, quien, además de haber escrito el prólogo, es uno de los principales
impulsores del evento.
“Conversaciones con el Tío de Potosí” reúne treinta
relatos en los cuales se abordan, con irreverencia, fino sentido del humor y
destreza narrativa, diversos temas inherentes a la condición humana y al
sincretismo pagano-religioso vigente en la cultura boliviana.
El Tío de la mina, en la obra de Víctor Montoya, se
convierte en un excelente personaje literario, debido a que permite poner de
relieve el realismo fantástico existente en los mitos, cuentos y leyendas que
abundan en la tradición oral de las poblaciones andinas y, sobre todo, en los
centros mineros, donde se lo venera y rinde pleitesía, ofrendándole coca,
cigarrillos y aguardiente a través de las ch’allas, las wilanchas y otros ritos
ancestrales.
“Conversaciones con el Tío de
Potosí”, en palabras del autor, es una obra que ha sido escrita para rescatar
las tradiciones de las culturas originarias, las consejas mineras y enriquecer
el acervo cultural de este departamento, donde murieron millares de mitayos y
mineros desde la fundación de la Villa Imperial, hoy declarado Patrimonio de la
Humanidad.
Víctor Montoya vivió en la población
de Llallagua desde su infancia. Estudió la primaria en la Escuela Jaime Mendoza
y la secundaria en el Colegio 1ro. de Mayo. Compartió las luchas de los
trabajadores mineros hasta 1976; año en que fue apresado y posteriormente
exiliado por la entonces dictadura militar.
La temática minera es una de las
columnas más sólidas de su extensa producción literaria y el Tío (dios y diablo
de la mitología minera) es uno de los protagonistas centrales en “El laberinto
del pecado”, “Cuentos de la mina” y “Conversaciones con el Tío de Potosí”.
domingo, 8 de diciembre de 2013
VÍCTOR MONTOYA SERÁ CONDECORADO EN POTOSÍ
El escritor Víctor Montoya, quien decidió alteñizarse
voluntariamente desde que retornó de Europa el 2011, será condecorado por el
Honorable Concejo del Gobierno Autónomo Municipal de Potosí, en reconocimiento
a su importante aporte literario y su extensa labor cultural realizada tanto en
Bolivia como en el exterior.
La sesión de honor, que tendrá lugar en el Palacio
Consistorial de la alcaldía, el martes 10 de diciembre, a Hrs. 10 a.m., contará
con la presencia de dirigentes de organizaciones sociales, el presidente del
Honorable Concejo Municipal, el burgomaestre René Joaquino Cabrera y otras autoridades
departamentales.
La condecoración se llevará a cabo en el marco de la
celebración del Día de los Derechos Humanos, que la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció
para el 10 de diciembre desde 1950; fecha que para Víctor Montoya, expreso
político y exiliado durante la dictadura militar de los años 70, es de vital
importancia, “no sólo porque forma parte de la democracia política en cualquier
parte del mundo”, según manifestó el autor, “sino también porque abracé desde
siempre los ideales basados en los principios de la justicia social, la
libertad y la plena igualdad entre los seres humanos, quienes deben exigir el
respeto a su dignidad dondequiera que se encuentren”.
Esta
condecoración se sumará a otros
reconocimientos que recibió el escritor paceño, cuya obra literaria está
traducida a varios idiomas. Es autor de cuentos, novelas, ensayo y crónicas
periodísticas. Tiene cuentos en antologías nacionales y extranjeras. Escribe en
publicación de América Latina, Europa y Estados Unidos.
jueves, 14 de noviembre de 2013
AYER SE PRESENTÓ “CONVERSACIONES CON EL TÍO DE POTOSÍ”
El miércoles 13 de noviembre, en el Salón Consistorial de la Alcaldía, se
presentó en acto solemne el libro “Conversaciones con el Tío de Potosí”, del
escritor Víctor Montoya, ante los medios de prensa y el público interesado en
el tema. El acto contó con la presencia de las autoridades edilicias y de la
Gobernación del departamento de Potosí. La inauguración estuvo a cargo de
Humberto Morales, Oficial Mayor de Desarrollo Humano y Cultura, quien destacó
la labor que realiza el Municipio a favor de la promoción y difusión de la
literatura relaciona con el pasado y el presente históricos de la ciudad.
Tomás Cortez, en representación del Magistrado Pastor Segundo Mamani, autor
del prólogo del libro, y del Centro Cultural Nuevos Horizontes, hizo una reseña
del contenido de la obra y trazó un esbozo biográfico de Víctor Montoya, a
quien lo consideró uno de los escritores más representativos de la literatura
minera a nivel nacional e internacional, no sin antes elogiar el compromiso
político del autor, quien, durante la dictadura militar de los años 70, fue
condenado a la prisión y el exilio. Dijo también que los relatos del libro
ofrecen una lectura amena, ya que los diálogos con el Tío de la mina están
construidos sobre la base de la ironía, las reflexiones en torno a la
problemática humana y el sentido del humor, recursos poco frecuentes en la
literatura nacional.
René Joaquino Cabrera, Alcalde del Gobierno Autónomo Municipal, manifestó
que la obra literaria de Víctor Montoya rescata una temática que interesa no
sólo a los ciudadanos potosinos, sino también a los turistas que visitan la
ciudad interesados por conocer las tradiciones mineras vinculadas al Tío. “un
personaje que es tan conocido fuera de Bolivia como el mismo Cerro Rico”, afirmó
en su intervención, a tiempo de felicitar al autor por entregar este valioso
libro que, como parte del proyecto de apoyo a
la impresión de obras inéditos, será distribuido gratuitamente a través de las bibliotecas, el Museo
Minero, la Casa de la Moneda, las instituciones culturas y los centros
dedicados al turismo.
En el acto no faltaron las palabras de las representantes de la Gobernación,
Martha Urdininea, y del Honorable Concejo Municipal, quienes ponderaron la publicación
de un libro dedicado a la ciudad de Potosí y felicitaron al autor por
contribuir, desde la literatura, a rescatar y destacar las tradiciones
culturales de uno de los departamentos que más beneficios aportó al país desde
la época de la colonia.
Por último, Víctor Montoya agradeció al Gobierno Autónomo Municipal por su
incondicional apoyo en la publicación de “Conversaciones con el Tío de Potosí”,
que, según sus palabras, es una obra que pone de relieve al Tío de las minas del
Cerro Rico, donde se explotaron ingentes cantidades de riquezas minerales y
murieron miles de mitayos y mineros desde la fundación de la Villa Imperial. No
dejó de recordar su infancia en las poblaciones del norte de Potosí, donde
escuchó hablar por primera vez, en boca de su abuelo, las leyendas del Tío de
la mina. Recordó también que este ser ambivalente entre lo divino y lo
demoníaco lo fascinó desde siempre y que hoy, con todas sus características, es
uno de los personajes más conocidos de su mundo literario.
“Conversaciones con el Tío de Potosí”, dijo Montoya, “es una obra que ha
sido escrita para enriquecer el acervo cultural de una ciudad que, más que el
olvido, merece el reconocimiento de todos los ciudadanos y todas las
autoridades del país, porque Potosí ha sido la columna vertebral de la economía
nacional durante siglos”.
El acto concluyó con un
brindis de honor y el libro se distribuyó entre los presentes, que no dudaron
en hacer fila para obtener el autógrafo del autor, quien dijo considerarse un
potosino de corazón y uno de los cronistas contemporáneos de este departamento,
que todavía tiene muchos secretos que revelar al mundo a través de la
literatura.
martes, 22 de octubre de 2013
ALBOR PUBLICA ”MUÑECOS, HECES Y REFLEJOS”
Esta breve antología de poemas y relatos es una
muestra de lo mucho que tienen por ofrecer los/las jóvenes de la ciudad de El
Alto. En ”Muñecos, Heces y Reflejos”, que es un libro transparente, como la
radiografía del alma, se refleja la preocupación de un grupo de talleristas
que, en su inquietud por describir la realidad urbana contemplada desde las
cuatro esquinas, juegan con las palabras, las ideas y las imágenes poéticas
que, con mayores o menores aciertos, logran atrapar los aspectos más peculiares
de una ciudad atravesada por los idiomas y las costumbres de diversas culturas.
En la introducción del libro, que lleva la firma del
escritor Víctor Montoya, se dice que este pequeño libro, elaborado de manera
artesanal, es el fruto de un Taller de Literatura, donde participaron una
veintena de jóvenes interesados por cultivar el arte de la palabra escrita. El
Taller contó con los auspicios del Centro de Arte y Cultura ALBOR; una
organización juvenil que cumple con un cronograma de actividades concernientes
a la literatura, la declamación y el arte escénico.
A manera de introducción
Por
Víctor Montoya
Un
Taller de Literatura, como el que se llevó a cabo en la sede de ALBOR, puede
constituirse en un nuevo semillero de poetas y narradores alteños, al menos si se
lo considera no sólo una instancia donde aflora el fulgor de la fantasía y la
palabra, sino también un instrumento destinado a cumplir una función social al
servicio de los ideales más nobles de una comunidad, que empuja las ruedas de
la historia en un proceso de cambio en el que se requiere de la participación
activa de los intelectuales y artesanos del verso y la imaginación.
La
intención de cualquier escritor novel es siempre la de escribir cada vez mejor,
ya sea en prosa o en verso, debido a que la palabra escrita es una de las
formas de comunicación más apreciable para expresar emociones, sentimientos,
ideas filosóficas e inquietudes sociales, que forman parte de la interrelación
habida entre el individuo y la sociedad.
El
poeta, como el narrador, es el artífice del lenguaje figurado capaz de
transformar la realidad racional en un mundo en el que se funden la pasión y la
imaginación en un mosaico que expresa, de un modo consciente o inconsciente,
las cuestiones que ocupan la mente y el corazón de los seres enamorados de la
vida, la libertad y la justicia.
La
finalidad de este Taller, desde sus inicios, fue fomentar el apoyo a los poetas
y narradores jóvenes de El Alto, deseosos de aprender a versificar y expresar
sus ideas de una manera más coherente, sentida y elegante, usando siempre los
parámetros de la literatura modernista, que no conoce fronteras que la atrapen
ni esquemas premeditados y doctorales. Este Taller les hizo tomar conciencia de
que las situaciones y los pensamientos que inspiran las sensaciones arrobadoras
o misteriosas, ensoñación, melancolía, alegría o ideas de belleza y perfección,
es la vida misma, la realidad cotidiana y las aspiraciones de un futuro
placentero para todos.
En
este Talle de Literatura,
donde se dieron cita jóvenes con mayor o menor experiencia en el oficio de
tejer ideas y palabras, se plantearon tres temas principales en torno a los
cuales debían girar los poemas y relatos breves. Cada uno de ellos ligado a
elementos que, con el devenir del tiempo, acabaron siendo tópicos que
identifican a una ciudad en pugna por alcanzar la modernidad, a pesar de los
problemas que lo acechan en plazas y avenidas, en las noches y en los días,
como son los muñecos colgados en los postes de las esquinas y los perros
andariegos que nos recuerdan que ellos también son habitantes de una ciudad
cosmopolita, cuya demografía se disparó en los últimos decenios.
En
los poemas y relatos de esta entrega, modesta pero significativa, se explayan
también otros temas intimistas, con la intención de que las proyecciones y los
reflejos de uno mismo encuentren el eco de su propia voz. El poeta habla en
primera persona, como si, en primer lugar, sus versos estuviesen dirigidos
hacia sí mismo, con la fuerza de un existencialismo devorador que desemboca en
lo más hondo de su ser, para luego virar en otras direcciones, en procura de
llegar a la sensibilidad de los lectores que, acaso sin darse cuenta,
internalizan lo expresado por el poeta.
Al
término de este Taller de Literatura, se comprobó que la poesía, como el relato
breve, es el género literario que mejor expresa, de un modo estético, los
sentimientos y pensamientos de una persona que, en atribución a los deseos de
su fuero interno, juega con las ideas y palabras en un intento por manifestarse
de una manera bella y concisa, como si en cada uno de los cultores de la
palabra escrita se escondiese un mago que convierte la realidad circundante en
una serie de metáforas y frases con propiedades de síntesis y asociación, que
se posan en el alma como mariposas que buscan un asidero en las flores de un
jardín hecho de ritmo, pasión y armonía.
Para
quien escribe estas líneas fue un hondo placer trabajar con estos jóvenes
alteños que, hermanados por las ansias de concederle una identidad literaria a
la ciudad, cumplieron con interés todos los parámetros trazados por el Taller,
cuyo resultado final ahora tienen ustedes en sus manos, como un testimonio más
de lo mucho que se está haciendo en El Alto en materia de literatura.
lunes, 30 de septiembre de 2013
VÍCTOR MONTOYA FUE CONDECORADO
CON LA MEDALLA “JUANA AZURDUY DE PADILLA”
La Concejal Bertha Acapari y el escritor Víctor Montoya
En una ceremonia
especial celebrada en el Teatro de Cámara de la Alcaldía Quemada de la ciudad
de El Alto, este lunes 30 de septiembre, la concejal Bertha Acarapi, en representación
del Honorable Concejo Municipal y en uso a sus atribuciones, le confirió la
“Condecoración prócer ‘Juana Azurduy de Padilla’, con la Orden al Mérito
Cultural, al Sr. Víctor Montoya, escritor y periodista cultural, por su
destacada trayectoria y apoyo a la cultura de la ciudad de El Alto”.
El autor se mostró
notablemente emocionado ante una vasta audiencia, que colmó el Teatro de
Cámara, y agradeció a las autoridades ediles por el reconocimiento a su labor
literaria y cultural, que viene desarrollando desde más de tres décadas tanto
el exterior como en el interior del país.
“Desde que retorné a
Bolivia y me establecí en la zona de Ciudad Satélite, me siento un alteño más”,
manifestó Montoya en su exposición. “Elegí está ciudad no sólo porque es la más
joven y la segunda más poblada de Bolivia, sino también porque es una ciudad
revolucionaria. Aquí se marcó un hito histórico desde la Guerra del Gas, en
octubre de 2003, y aquí se decidió el nuevo rumbo que debía tomar el país en
provecho de la soberanía nacional, la libertad, la justicia social y la
democracia participativa”.
La ciudad de El Alto,
en opinión del escritor paceño, es una urbe que tiene mucho que ofrecer a
Bolivia y al mundo. Cuenta con una composición demográfica atravesada por diferentes
culturas e idiomas nacionales y es cuna de una juventud con ganas de
visibilizar las diversas manifestaciones culturales que, debido a la falta de
atención de parte de las instituciones y autoridades pertinentes, se han movido
desde hace varias décadas en el silencio y la marginalidad.
Víctor Montoya, autor
recientemente condecorado por el Gobierno Autónomo Municipal, en su afán de
rescatar los valores literarios de la ciudad, dijo que está trabajando en la
elaboración de una antología de poetas y otra de narradores alteños, con la
intención de dar a conocer, en una versión completa y actualizada, la
producción literaria que hasta la fecha se encuentra dispersa en diferentes
medios.
Asimismo, adelantó
que está escribiendo una serie de “crónicas alteñas”, motivado por la historia
y la multifacética cultura de esta ciudad, que despertó su interés desde que
retornó de Europa. Dicta conferencias en establecimientos educativos y dirige
talleres de literatura destinados a los jóvenes creadores, quienes están intentando
rescatar, por medio de la palabra escrita, el acervo de sus ancestros, los
contextos socio-lingüísticos e interculturales de una ciudad compleja y
contradictoria como es El alto, donde el escritor Víctor Montoya estableció su
residencia desde el año 2011.
jueves, 20 de junio de 2013
VÍCTOR
MONTOYA EN EL PORTAL EDUCABOLIVIA
Los
datos bio-bibliográficos del escritor paceño están registrados en la sección de
“Efemérides y Biografías” del portal Educabolivia (www.educabolivia.bo);
un espacio del Ministerio de Educación del Estado Plurinacional destinado a la
información y formación de docentes, estudiantes y comunidad en general.
El
portal Educabolivia, además de compartir y socializar con la comunidad educativa los sucesos trascendentales
ocurridos en la historia en una fecha determinada, tanto a nivel nacional como
internacional, incluye de manera breve la biografía de personajes notables en el
ámbito cultural, político y literario. En este contexto es lógico dar a
conocer la trayectoria de uno de los mejores escritores bolivianos,
comprometido con la realidad social y los procesos de cambio.
Vida
y obra del autor
En
el portal se recogen datos generales de Víctor Montoya: “Escritor, periodista cultural y pedagogo
nacido en La Paz el 21 de junio de 1958. Vivió desde 1960 en las poblaciones
mineras de Siglo XX y Llallagua, al norte de Potosí. Fue testigo de la masacre
de San Juan protagonizado por el gobierno de Barrientos en 1967.
Durante
la dictadura militar de Banzer, fue una de las víctimas de la denominada
‘Operación Cóndor’. Estuvo preso en el Panóptico de San Pedro y en la cárcel de
mayor seguridad de Viacha-Chonchocoro. En cautiverio escribió su libro de
testimonio ‘Huelga y represión’.
En 1977,
luego de una campaña de Amnistía Internacional, que reclamó por su libertad y
lo adoptó como a uno de sus ‘presos de conciencia’, fue sacado de la prisión
por un piquete de agentes del Ministerio del Interior y conducido rumbo al
aeropuerto de El Alto, desde donde llegó exiliado a Suecia, como la mayoría de
los refugiados latinoamericanos que fueron expulsados de sus países tras el
advenimiento de las dictaduras militares.
En
Estocolmo, donde fijó su residencia, trabajó en una biblioteca municipal
coordinando proyectos culturales, impartió lecciones de idioma quechua y
dirigió Talleres de Literatura. Cursó estudios de pedagogía en el Instituto
Superior de Profesores de Estocolmo y ejerció la docencia durante varios años.
Respecto a
su actividad literaria, participó en el Primer Encuentro Hispanoamericano de
Jóvenes Creadores, Madrid, 1985. Dictó conferencias sobre literatura
boliviana en China, España, Alemania, Suecia, Francia, México, Venezuela, Perú,
Estados Unidos y otros países. Su obra, que mereció premios y becas literarias,
está traducida a varios idiomas y tiene cuentos en antologías internacionales.
Está considerado por la crítica especializada como uno de los principales
impulsores de la moderna literatura boliviana.
Obtuvo el
primer Premio Nacional de Cuento, UTO, 1984; el Premio de Cuento Breve del
Semanario Liberación, Suecia, 1988; el primer premio de Cuento de Escritores de
la Escania, Suecia, 1993; fue ganador del Concurso Internacional ‘Sexto
Continente del Relato Erótico’, convocado por Radio Exterior de España (2010).
Escribe en publicaciones de América Latina, Europa y Estados Unidos.
En su
extensa obra, que abarca el género de la novela, el cuento, el ensayo y la
crónica periodística, destacan: Huelga y
represión (1979), Días y noches de
angustia (1982), Cuentos violentos
(1991), El laberinto del pecado
(1993), El eco de la conciencia
(1994), Antología del cuento
latinoamericano en Suecia (1995), Palabra
encendida (1996), El niño en el
cuento boliviano (1999), Cuentos de
la mina (2000), Entre tumbas y
pesadillas (2002), Fugas y socavones
(2002), Literatura infantil: Lenguaje y
fantasía (2003), Poesía boliviana en
Suecia (2005). Retratos (2006) y Cuentos en el exilio (2008)”.
Fecha
importante en la cosmovisión andina
Los
datos bio-biográficos de Víctor Montoya están consignados en las efemérides
correspondientes al 21 de junio, día de su nacimiento y fecha en la que se
celebra el Nuevo Año Andino - Amazónico, junto con el solsticio de invierno. En
la región andina, según la cosmovisión de las culturas originarias y la lectura
del tiempo-espacio, se celebra también el Willkakuti o retorno del sol e inicio
del nuevo ciclo agrícola, en el que se festeja la fusión de la tierra y la
energía cósmica que da paso a la procreación de la vida, que permite que se
renueve la naturaleza y la convivencia equilibrada entre los individuos.
Este
acontecimiento es motivo de rituales de siembra y de ofrendas a los dioses
ancestrales en varias regiones del país, como una suerte de agradecimiento a la
Pachamama (Madre Tierra) y al Inti Tata (Padre Sol). Asimismo, el 21 de junio
es feriado nacional desde la promulgación del Decreto Supremo 173 en las ruinas
del Tiahuanaco, centro ceremonial y cuna de la civilización precolombina nacida
diez siglos antes de Cristo y desaparecida poco antes de la llegada de los
incas.
lunes, 22 de abril de 2013
23 DE ABRIL, DÍA MUNDIAL DEL LIBRO
Por: Víctor Montoya
En el Día Mundial del
Libro y del Derecho de Autor, que se celebra cada 23 de abril desde 1996, los
responsables del Ministerio de Cultura dirán que los libros son las armas
contra la ignorancia y la incultura, así se viva todavía en un país donde el
libro es un artículo de lujo y el derecho de autor un mero enunciado lírico,
sobre todo, si se piensa que el escritor no vive del fruto de su trabajo
intelectual ni cuenta con el respaldo económico de las instituciones culturales
del Estado.
Los actos oficiales, que
reunirán a editores, escritores, libreros y lectores, servirán no sólo para
reflexionar acerca de la importancia y el valor del libro, como fuente de
conocimiento, cultura y entretenimiento -a pesar de la irrupción de Internet y
otros medios audiovisuales modernos-, sino también para poner de relieve este
maravilloso objeto, cuya textura es una suerte de cofre literario en el cual se
guarda la memoria personal y colectiva, con todos sus atributos hechos de
realidad y fantasía.
A estas alturas de la
historia, cuando todas las sociedades están inundadas de libros, es difícil
imaginar que primero fue la palabra, y la palabra fue Dios, ya que el torrente
de publicaciones parece indicar que su inicio no está en la creación del mundo,
sino en un cataclismo intelectual más espectacular que el mito de Babel, donde
el lenguaje de los hombres fue confundido por castigo divino.
Breve historia del libro
Estoy casi seguro que
usted, como cualquier otro lector interesado por el libro, se ha preguntado
alguna vez cómo surgió este objeto que cobija en sus páginas todo el saber
humano. Si me lo permite, y sin mayores pretensiones de erudición, intentaré
acercarle a esta historia apasionante, gracias a una Enciclopedia y un manojo
de libros sobre libros.
Ya se sabe que los
hombres primitivos no conocían la escritura. Su lenguaje era únicamente oral y
se expresaban por medio de dibujos simples. La primera forma de escritura, que
data de hace unos 5.500 años, estaba compuesta de imágenes; cada imagen
representaba un objeto o un pensamiento. Pero la escritura con imágenes era
complicada, requería de demasiados signos para ser entendida y su aprendizaje
tomaba muchísimo tiempo. De modo que los escribanos, conscientes de que en todo
idioma existen palabras que no pueden representarse con dibujos, se vieron
obligados a inventar los signos gráficos (grafemas) para poder representar las
cosas y las ideas.
Los sumerios, que
vivieron en Irán e Irak, crearon la escritura cuneiforme a fines del IV
milenio, mientras los egipcios, mucho después, desarrollaron los jeroglíficos.
Así se llegó al alfabeto o abecedario que fue usado por primera vez por los fenicios
y luego por los griegos y romanos. El antiguo alfabeto, en el cual cada letra
representaba a un sonido, estaba compuesto sólo de consonantes, hasta que los
griegos le agregaron las vocales.
¿Cómo se originó el
primer libro? Muchas son las opiniones que se han vertido con relación al
origen del primer libro, sin que se haya llegado, hasta la fecha, a su exacto
conocimiento. Sin embargo, ya sabemos que los dibujos y los signos se grababan
con punzones sobre arcilla cocida al horno, que una vez unidas entre sí,
análogamente a las hojas de los libros modernos, se conservaban frecuentemente
en los templos y en las bibliotecas de los palacios, como en la del rey asirio
Asurbanipal (627-669 a. de JC), donde un arqueólogo francés, tras excavar las
ruinas palaciegas en la ciudad de Nínive, aparte de dar con los restos de la
biblioteca más antigua del mundo, halló mapas hechos en arcilla cocida, que
conservaban una escritura cuneiforme.
Más tarde, los habitantes
del valle del Nilo, en Egipto, empezaron a escribir los signos gráficos sobre
papiro; un material que obtenían de los tallos de una planta, que se cortaba y
unía con adhesivos y otras sustancias, formando una pasta que se prensaba y
secaba. Seguidamente se cortaban los trozos parecidos a las hojas del papel
actual, o bien, se formaban largas tiras que se arrollaban en forma de cilindros.
En un principio, las tiras de papiro sólo estaban escritas por una cara. Al
extremo de dichas tiras, se ponía un bastón llamado “umbilicus” en el cual se
arrollaba el papiro formando rollos o libros llamados “volumen” por los
romanos. Asimismo, en la época de Alejandro Magno, el uso del papiro en la
escritura fue universal, hasta que desapareció por completo en el siglo XI.
Con el transcurso del
tiempo, se empezó a escribir sobre pergaminos, que eran pieles de ovejas,
corderos, terneros, etc., preparados especialmente para escribir sobre ellos.
El pergamino sustituyó al papiro poco antes de la era cristiana. Los
pergaminos, a diferencia de los papiros, iban escritos por ambas caras y, una
vez cosidos unos con otros, formaban una especie de libros de cuero llamados
“códices”. Otras veces se unían formando tiras que se arrollaban alrededor de
un cilindro de madera. Según los expertos, la escritura sobre pergamino
apareció gracias a Atalo I, rey de Pérgamo, fundador de la biblioteca que lleva
este nombre, entrando así el libro en su plena apogeo; primero, porque se podía
escribir el pergamino por las dos caras y, segundo, porque se introdujo el uso
de plegarlos, hasta llegar a la obtención del papel en el siglo XIII de nuestra
Era.
En la Edad Media (desde
el siglo IV en adelante), los monjes empezaron a hacer libros usando el papel
que habían inventado los chinos, cuya fabricación y uso fueron introducidos en
Europa por medio de los árabes. Los libros de la época estaban elaborados con
cáñamo y lino, después siguió fabricándose con algodón, trapos viejos, hasta
que se llegó a usar diversos materiales. Antes de la invención de la imprenta,
era muy difícil confeccionar un libro, ya que había que hacerlos uno a uno y
escribir todo a mano. Por eso había muy pocos libros y sólo se podían encontrar
en los monasterios, donde existían talleres para escribirlos y empastarlos.
Por otra parte, debido al
rudimentario sistema de elaboración, era costoso adquirir una obra importante,
por cuya causa sólo se prestaban los libros con muchas garantías de seguridad,
y se adquirían en forma parecida a la que se obtenía la propiedad de una casa o
heredad, o sea mediante escritura pública. De ahí que los libros anteriores a
la imprenta de Gutenberg, que se imprimían a mano con planchas xilográficas
(imágenes grabadas en madera) y las tipográficas en caracteres móviles,
constituyen los llamados “libros incunables”, que todavía hoy se venden y se
compran a precios elevados.
Después apareció la
imprenta, que en principio era una máquina imperfecta, pero capaz de imprimir
lentamente muchas copias sobre el papel. Y, aunque el invento de la imprenta
moderna se le atribuye a Johannes G. Gutenberg (Alemania, 1394-1468), se
especula que ésta existió mucho antes de su nacimiento. Empero, a pesar del
enorme caudal de libros que se han publicado acerca del invento de la imprenta
y sus iniciadores, se sabe que Gutenberg, asociado con Johann Fust, publicó la
Biblia latina a dos columnas, en 1455, y perfeccionó en Estrasburgo el proceso
de impresión con tipografía móvil, dándole a la imprenta un desarrollo
considerable, hasta llegar a la prensa de rodillo. Actualmente se usan las
rotativas, que consiguen imprimir grandes rollos de papel en muy poco tiempo.
Luego se cortan en hojas, se encuadernan y resultan los libros, que se
distribuyen por millares en los más diversos idiomas y países.
La evolución del arte de
imprimir hizo que la humanidad pueda conservar y difundir sus conocimientos a
través de las páginas impresas de los libros, convertidos en objetos
indispensables en la vida cultural de los pueblos civilizados, debido a que son
instrumentos esenciales del quehacer intelectual y porque en ellos está
comprimido todo el conocimiento humano.
La importancia cultural del libro
El libro, lejos de ser un
simple depósito de palabras, es el reflejo de un país cuyas raíces están
insertas en una tradición cultural determinada. Por eso mismo, la celebración
del Día Mundial del Libro es una excelente ocasión para reflexionar sobre el
invalorable aporte del libro al patrimonio cultural de una nación que, para ser
considerada como tal, necesita de una literatura que dé testimonio de su
existencia en medio de la diversidad lingüística y cultural.
No es casual que el ex
Director General de la Unesco, Sr. Koïchiro Matsuura, dijera en su mensaje: “El
libro constituye un medio privilegiado para conocer los valores, los saberes,
el sentido estético y el imaginario de la humanidad. Es un vector de creación,
información y educación, en el que cada cultura puede imprimir sus rasgos
esenciales y, al mismo tiempo, leer la identidad de otras. Ventana a la
diversidad cultural y puente entre civilizaciones, el libro, más allá del
tiempo y del espacio, es a la vez fuente de diálogo, instrumento de intercambio
y semilla de desarrollo”.
La celebración del Día Mundial del Libro y del
Derecho de Autor tiene, además del gustito en sí, la intención de recordarles a
los gobernantes y gobernados que, a pesar del galopante desarrollo de la
cibernética y las ediciones digitales, el libro impreso seguirá siendo
instrumento sui géneris de expresión, educación, comunicación y reflexión
crítica; una lección que deben aprender los responsables de las instituciones
culturales del Estado, para ser más respetuosos con los autores -quienes
merecen recibir una parte justa de los ingresos generados por sus libros- y
evitar que las obras del acervo cultural sucumban en las brumas del olvido.
martes, 16 de abril de 2013
VÍCTOR MONTOYA HABLA SOBRE
LA LITERATURA MARGINAL EN LA CIUDAD DE EL ALTO
En entrevista concedida al
escritor y teólogo Juan Jacobo Tancara Chambe, en el Teatro Municipal “Raúl Salmón de la Barra”
de la “Alcaldía Quemada”, ubicado en el centro neurálgico de la ciudad El Alto,
Víctor Montoya habló sobre la literatura marginal y los procesos de cambio que
se vienen experimentando en Bolivia.
La
entrevista, que nos revela los pensamientos más profundos y las inquietudes
actuales del escritor boliviano Víctor Montoya, es un amplio abanico que
permite vislumbrar mejor los recovecos del espectro cultural que, a espaldas de
las instituciones oficiales del Estado, forma parte de esta joven y pujante
ciudad, tanto por su crecimiento demográfico como por su composición
pluricultural.
En
palabras de Víctor Montoya, la ciudad de El Alto, que es la segunda más grande
del país según el censo de 2012, tiene mucho que ofrecer al mundo en materia
literaria y cultural, aunque los principales actores se mueven en las periferias,
intentando rescatar, a través del arte y la palabra escrita, los pensamientos y
sentimientos de los habitantes alteños, quienes, a pesar de no tener siempre acceso
a los masivos medios de comunicación, viven una realidad impactante entre la
modernidad y las costumbres ancestrales, que los escritores y artistas reflejan
a través de sus obras.
Víctor
Montoya, quien retornó al país después de treinta cuatro años de haber vivido
en Europa, reside actualmente en la zona satélite de la ciudad de El Alto,
donde tiene varios proyectos en marcha, entre ellos, la elaboración de una
antología de poetas y narradores alteños.
La
entrevista, publicada de manera íntegra en la página Web de América Latina en
Movimiento (ALAINET), puede leerse en la siguiente dirección: http://alainet.org/active/63300
jueves, 21 de marzo de 2013
JORNADAS CULTURALES Y EDUCATIVAS
POR EL DÍA MUNDIAL DE LA
POESÍA
La inauguración contará con actividades simultáneas en
El Alto, La Paz, Tarija y Potosí.
El Centro Albor Arte y Cultura, con el auspicio del
Ministerio de Culturas y Turismo a través del Viceministerio de
Descolonización, inicia las 9nas. Jornadas por Los Derechos Humanos y la Poesía
en El Alto, La Paz, Potosí y Tarija.
Cada 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, que
fue instituido por la Unesco el año 2001. Por tanto, el Grupo de Teatro Albor
promueve los festejos de la poesía que se iniciará hoy en el Teatro de Cámara
de El Alto con diferentes actividades como coloquios, ferias educativas,
recitales poéticos y tertulias, con carácter gratuito.
El director de Albor, Willy Flores, manifestó –según nota de
prensa– que este festejo se desarrolla por varios años en la joven urbe alteña.
“Niños y jóvenes participan anualmente de los festivales y encuentros de poesía
que organiza Albor, y este indicador nos permite afirmar que el arte de la
poesía seguirá ocupando los primeros sitiales en el gusto de las personas”.
Flores acotó que se espera, como cada año, que agrupaciones
poéticas y artísticas puedan participar de manera colectiva y masiva en la
inauguración del evento, el próximo miércoles 20, oportunidad en la que también
se instalará el coloquio Alaya.
Según Albor, en la actualidad, el arte poético goza de un
apego amplio especialmente en la niñez y juventud. Desde hace nueve años se ha
institucionalizado las “Jornadas por los Derechos Humanos y la Poesía” que
reúne los coloquios, ferias educativas, recitales poéticos y tertulias.
En este 2013, se suman a las jornadas las ciudades de La
Paz, Potosí y Tarija y se está efectuando calendario único de las Jornadas,
donde se realizarán actividades paralelas. “La Poesía va en constante
propagación y crecimiento, nos alegra mucho, a quienes hemos trabajado todos
estos años interesados en el desarrollo humano; el arte tiene un rol social,
apoyar al arte es una inversión en las personas y no un gasto como lo siguen
viendo algunas autoridades”, informó María Elena Cárdenas, coordinadora de
Albor.
El cronograma es:
20 DE MARZO
09.00 Coloquio poético Alaya, con la presencia de poetas
invitados y la participación de estudiantes.
17.00 Tertulia Poética “Poesía y Derechos Humanos”, con la
participación de jóvenes y público en general, lectura de poesía alemana. –
Museo Antonio Paredes Candia.
21 DE MARZO
09.00 Feria Educativa sobre manifestaciones artísticas con
el tema de Derechos Humanos (concurso de declamación, lectura de poemas y
exposición de periódicos murales) y la participación de Instituciones sociales
para la difusión de los Derechos Humanos. El Alto - Atrio de la Alcaldía
Quemada.
12.00 Maratón Poética con lectura de poemas y declamación,
en coordinación con Promoción Cultural del Gobierno Autónomo Municipal de La
Paz, con la participación del “Colectivo Subterráneo” y público en general – La
Paz - El Prado.
14.30 Coloquio Poético y exposición de periódicos murales,
Potosí.
19.30 Coloquio poético en la ciudad de Tarija- Centro
Cultural Bermejo.
19.00 Coloquio y Tertulia Poética Aynacha “Poesía y Derechos
Humanos”, con la participación de jóvenes y público en general. La Paz- Casa
Cultural España.
Fuente: El Diario, 20/03/2013
viernes, 1 de marzo de 2013
PUBLICAN OBRAS DE VÍCTOR MONTOYA EN ALEMÁN
La editorial austriaca
MackingerVerlag acaba de publicar dos libros del escritor boliviano Víctor
Montoya, quien actualmente reside en la ciudad de El Alto. Las traducciones al
alemán estuvieron a cargo de la hispanista alemana Claudia Wente.
El responsable de la
editorial, el psicoanalista Herbert Mackinger, psicoanalista de profesión y profundo
conocedor de la realidad latinoamericana, consideró que la mejor manera de dar
a conocer la obra del narrador boliviano entre los lectores de lengua germana,
era publicando simultáneamente los libros “Cuentos violentos” (Erzählungen der
Grausamkeit) y “Cuentos de la mina” (Die Legende vom Tio).
Testimonio del terrorismo de Estado
El libro “Cuentos
violentos”, cuya versión en español fue publicado durante los años de exilio
del autor en Suecia, es el testimonio de la violación a los derechos
humanos perpetrada por los regímenes
dictatoriales durante la llamada “Operación Cóndor”, que se llevó a cabo en los
países del Cono Sur de América Latina en las décadas de 1970 y 1980.
Víctor Montoya, que a
mediados de los años 70 fue perseguido, torturado, encarcelado y exiliado,
relata las atrocidades que le tocó vivir en las cámaras de tortura que las
fuerzas represivas del gobierno instalaron en las dependencias del Departamento
de Orden Político (DOP) y el Ministerio del Interior.
Mitos y leyendas del mundo minero
El volumen de “Cuentos
de la mina”, que ya cuenta con varias ediciones en español y traducciones a
otros idiomas, recrea en sus páginas los mitos y las leyendas que giran en
torno al Tío de la mina, un ser mitológico, mitad dios y mitad diablo, que
encarna el sincretismo religioso y el mestizaje boliviano desde la época de la
colonia.
En “Cuentos de la
mina” se retrata la vida de los trabajadores del subsuelo y se rescata las
consejas mineras que se cuentan de boca en boca en los campamentos mineros. El
autor hace gala de las creencias y supersticiones que reinan en los Andes,
donde sobreviven los ritos, usos y costumbres de las culturas originarias.
Escritura comprometida con la realidad social
La reciente edición en alemán de los libros de
Víctor Montoya, quien retornó al país después de treinta cuatro años de
ausencia, es un buen motivo para dar a conocer lo que Bolivia es desde la
escritura comprometida con la realidad social, pero sin dejar de lado el realismo
fantástico que atesoran las culturas complejas y multifacéticas como la
nuestra.
Los libros
“Erzählungen der Grausamkeit” (Cuentos violentos) y “Die Legende vom Tio –
Gottheit der Minen und dem Bergwerk” (Cuentos de la mina), están a la venta
tanto en las librerías como en la Red de Internet, donde la editorial MackingerVerlag
tiene un portal que puede ser visitado por los lectores interesados en adquirir
las obras del reconocido escritor boliviano,
que tiene en su haber una extensa producción literaria que está siendo
reedita tanto dentro como fuera del país.
Apuntes sobre el autor
Víctor Montoya nació en La Paz, en 1958. Escritor,
periodista cultural y pedagogo. Es autor de más de una decena de libros entre
novelas, cuentos, ensayos y crónicas. Dirigió las revistas literarias
“PuertAbierta” y “Contraluz”. Su obra está traducida a varios idiomas y tiene
cuentos publicados en antologías internacionales. Escribe para publicaciones en
América Latina, Europa y Estados Unidos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)










