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jueves, 26 de marzo de 2015

EFEMÉRIDE DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

Por: Víctor Montoya

El Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que se celebra cada 2 de abril desde 1967, coincide con la fecha de nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen (Odense, 2 de abril de 1805 - Copenhague, 4 de agosto de 1875), quien dedicó su talento a la creación de obras que han perdurado a lo largo de los años en la memoria de sus lectores.

Esta efeméride, justificada desde todo punto de vista, está patrocinada por el IBBY (International Board on Books for Young People o, su equivalente en español, Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil), cuya principal motivación consiste no sólo en promocionar los libros destinados a los niños y jóvenes, sino también para reconocer la dedicación y capacidad creativa de sus autores en cada uno de los países, donde se estableció una filial correspondiente al IBBY, para garantizar el derecho que tienen los niños a contar con una literatura que, más que tener un carácter didáctico y de censo-moral,  cumpla con la función de recrear sus pensamientos, sentimientos y, sobre todo, alimentar su fantasía, que es uno de los motores en la formación de su sensibilidad e inteligencia.

La Literatura Infantil y Juvenil ha tenido un galopante desarrollo en los últimos decenios, gracias al trabajo coordinado de escritores, psicopedagogos, editores y lectores, que pusieron todo su empeño en destacar la importancia de los libros que combinan los textos y las imágenes en una “obra de arte”, que despierta el interés de los lectores y estimulan el hábito de la lectura, acercando a los niños al mundo mágico de una de las literaturas que, tras haber sido una gran desconocida en el mundo editorial, ha pasado a acaparar la atención del mundo del libro, donde actualmente abunda su producción y genera enormes beneficios.

Desde mediados del siglo XX, aparte del aumento del número de premios literarios de Literatura Infantil y Juvenil, se han realizado varios eventos internacionales de autores y editores, en los que se han dilucidado temas referentes a su importancia y los objetivos a seguir, con resultados que han sido favorables para la producción de libros elaborados desde una perspectiva artística y lúdica.

Las instituciones estatales y privadas interesadas en el tema, además de incentivar el hábito de la lectura, tienen la finalidad de que la producción de la literatura infantil no se quede en el reflejo de los mitos, leyendas y cuentos provenientes de la tradición oral, sino que abarque otros aspectos que contribuyen a la formación intelectual de los jóvenes y niños, con temas que versan sobre los valores humanos y culturales, el mundo de los sueños y deseos, que son inherentes a su experiencia cotidiana y las aspiraciones propias de su mundo imaginario.

La Literatura Infantil y Juvenil, aun no teniendo la finalidad de adoctrinar ni moralizar la conducta de sus lectores, debe apuntalar su intelecto y capacidad tanto crítica como creadora, con la esperanza de que los textos e imágenes les permitan aprehender mejor su mundo cognitivo y reflejar las ilusiones de su fuero interno. Sólo una literatura hecha con intenciones auténticas y temas universales logra perpetuarse en la mente de los pequeños lectores, quienes son un puñado de emociones vivenciales y otro puñado de conocimientos adquiridos en las páginas de los libros.

La celebración del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, lejos de ser una fecha memorable como las epopeyas de la historia universal, es un día que sirve para recordar que los niños tienen derecho a contar con una literatura hecha a la medida de su desarrollo integral y para reflexionar en torno a los libros hechos con amor y fantasía, con el único afán de saciar el alma sedienta de los niños.

La Literatura Infantil y Juvenil, cada 2 de abril de cada año, se regocija y viste de gala, para celebrar una efeméride dedicada a los autores y lectores de los libros que son los cimientos de nuestro hábito de la lectura y las alas que echan a volar nuestra imaginación por los remotos lindes de un mundo hecho de pasiones y fantasías. Por eso mismo, las instituciones educativas, las autoridades de gobierno y los promotores culturales, están en la obligación de programar actividades concernientes al ámbito de la Literatura Infantil y Juvenil, con el propósito de que el libro, más que ser un objeto ajeno a los niños, sea el mejor compañero de sus vidas, habida cuenta de que el libro, a pesar de los “peros” habidos y por haber, es un maestro que enseña y no regaña, un fiel compañero en las buenas y en las malas, un cofre de tesoros escondidos y un amigo con quien comparten las aventuras de la imaginación.

viernes, 22 de agosto de 2014

MUNICIPALIDAD PUBLICA ENSAYOS DE VÍCTOR MONTOYA


Se reeditó recientemente “El eco de la conciencia”, libro de ensayos de Víctor Montoya, quien dijo haber escrito esta obra durante sus años de exilio en Suecia.

El libro se publicó por primera vez en Estocolmo, en 1994, razón por la que no se difundió debidamente entre los lectores bolivianos.

Esta segunda edición, auspiciada por el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí, tiene la finalidad de dar a conocer la producción ensayística de Montoya en el territorio nacional.

Los seis ensayos presentan una extensa bibliografía, que el autor usó para fundamentar sus tesis en torno a las causas de la violencia humana, los orígenes de la opresión de la mujer, los métodos pedagógicos en el sistema educativo, la biología racial del nazismo alemán y el atropello a los derechos de los niños.

El último ensayo, escrito en forma de relato, es un recuento de los pasajes y personajes de la guerrilla del Che en Bolivia; un acontecimiento histórico que, por la magnitud de sus causas y consecuencias, tuvo simpatizantes y detractores en todo el mundo.

“El eco de la conciencia”, aparte de ser una obra imprescindible para los estudiosos de los temas mencionados, es un compendio que transmite, de un modo implícito, la orientación ideológica y el compromiso social del autor.

“El eco de la conciencia” es la segunda obra de Víctor Montoya, que el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí decidió respaldar dentro de su programa cultural de rescate y promoción de los autores que, con su incansable labor en el campo de las letras, contribuyen al fortalecimiento de la literatura boliviana.

En 2013, bajo la gestión del burgomaestre René Joaquino Cabrera, se publicó también “Conversaciones con el Tío de Potosí”, un volumen de treinta relatos basados en el personaje central de la mitología minera, que tuvo excelente acogida a nivel nacional e internacional.

 “El eco de la conciencia”, en opinión de su autor, es un llamado a la conciencia de quienes están comprometidos con la realidad social, la recuperación de la memoria histórica y las transformaciones socioeconómicas que mejoren las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Víctor Montoya, además de cuentos, novelas y ensayos, escribe crónicas para diversos medios de prensa. Su obra literaria está traducida a otros idiomas y cuenta con varios reconocimientos en el ámbito cultural.

miércoles, 19 de marzo de 2014

ANTONIO PAREDES CANDIA, UN AUTOR CON ALMA DE NIÑO

Por: Víctor Montoya

Este autor paceño, que por voluntad propia se alteñizó, nació el 10 de julio de 1924 y falleció el 12 de diciembre de 2004. Escritor, titiritero y folklorista. Dedicó su vida al estudio de las culturas y tradiciones de Bolivia. Se cuenta que procedía a una familia de intelectuales; su padre, Rigoberto Paredes, fue un connotado historiador, y su madre, Doá Haydee Candia Torrico, una gran lectora de la literatura universal. Estudió en el colegio Ayacucho de La Paz y en el Sagrado Corazón de Sucre. Abandonó sus estudios universitarios y se dedicó a recorrer por el territorio patrio, con el afán de rescatar y recopilar las creencias y tradiciones folklóricas que los pobladores conservan en la memoria colectiva y la tradición oral.

La gente lo conocía como librero ambulante, fundador de la Editorial Isla, miembro de la Sociedad Boliviana de Bibliografía y Folklore, y gestor de varias ferias populares de libros, teniendo como base su quiosco en el paseo de El Prado. En su juventud, ganado por el mundo del teatro, se dedicó a adaptar las obras de los autores clásicos para representarlas en las plazas de los pueblos junto a su compañía de títeres “El K’usillo”.

Este fecundo escritor, de colita plateada en la cabeza, bufanda al cuello y bastón en mano, recibió en vida distinciones del Congreso Nacional de Bolivia, la Orden de Marcelo Quiroga Santa Cruz, la Medalla al Mérito Cultural del gobierno boliviano. Asimismo, fue investido Doctor “Honoris Causa” por la Universidad Privada Franz Tamayo.

Antonio Paredes Candia, que tenía el corazón de niño grande, jamás dejó de jugar con sus títeres ni de fantasear con el mundo fantástico -pero a veces cruel- de los niños del campo y las ciudades. A ellos les entregó su cariño incondicional y lo mejor de su arte, compuesto por mitos, leyendas, fábulas, cuentos y novelas breves, que son verdaderas joyas literarias a las que deben tener acceso los niños y los adultos.

Entre sus novelas breves destacan "Zambo Salvito", la dramática historia de un niño afroboliviano, quien se convierte en un criminal temido y legendario. Luego está la "Historia de la bella Elena" y "El molino quemado"; obras en las cuales los niños son los protagonistas principales, como en “Ellos no tenían zapatos”, que retrata la cruda realidad de los niños trabajadores de El Alto, que bajan a La Paz para ganarse el pan del día lustrando calzados en la calle.

Algunos de sus libros se usan como textos escolares de fácil lectura y conocimiento de la realidad social de los bolivianos. Él mismo, en un diálogo que sostuvo con Ramiro Calasich, explicó cuáles eran sus motivaciones y cuál era el proceso de su producción bibliográfica: “Hay dos formas en las que trabajo: el trabajo de investigación y el de escribir pequeños novelines. El trabajo de investigación lo realizo  lentamente, con decir que mi libro ‘La Chola Boliviana’ ha durado más de veinte años de investigación. Voy reuniendo el material publicado sobre el tema hasta que es más o menos aceptable; luego analizo y organizo fichaje, si veo algunas lagunas, dejo para el siguiente año (…) Después empieza mi propia investigación hasta obtener todo lo que me he propuesto. Mis trabajos son de primera mano, recogidos in situ, directamente del pueblo. Tengo la suerte de ‘chamuscar’ un poco el aymara y el quechua, así que consigo la información en el propio idioma (…) Los novelines reflejan los problemas que capto a través de mis viajes y de mi contacto directo con el pueblo. Los datos se van acumulando, el tema está en mi cabeza durante mucho tiempo, dando vueltas y vueltas. Llega el momento en que se atasca en mi garganta y entonces tengo que escribir, sino me ahogo (…) Todos mis trabajos tienen el mismo sentido: denunciar, mostrar la realidad en que vive el pueblo boliviano…”.

Este entrañable autor, aunque era viejo, tenía el alma de niño por dentro, un niño que jamás dejó de asombrarse ni maravillarse por las luces y las sombres de la vida. No en vano se dice que Antonio Paredes Candia, que tenía siempre la mirada puesta sobre la realidad triste de la niñez desamparada, logró acercarse al mundo de los pequeños lectores con una prosa sencilla pero altamente significativa. En sus cuentos populares, además de leerse historias de cholas y cuentos de curas, se recogen temas de espanto y aparecidos, y otros referentes a los animales como el Atoj Antonio y el Cumpa Conejo, que son dos de los personajes centrales de las fábulas populares.

No es menos conocida su faceta como mentor de la juventud boliviana, con cuya actitud rebelde y altiva se identificó toda su vida. No es casual que en 1990, en el umbral de sus 70 años de edad, le confesó a Lupe Cajías: “Me llevo bien con los jóvenes porque nunca me aferré a lo antiguo, entiendo los cambios sin perder mis principios. Tampoco me hago el joven porque eso sería ser un payaso. Viví el candor de la niñez, la locura y los errores de la juventud. De adulto uno se asienta y en la vejez se vive la serenidad y cierta sabiduría. Tengo ganas y me duele la muela, tengo más frío que antes pero aún tengo fuerzas para andar muchos caminos…”.

Tras su muerte, en homenaje a su gran calidad humana y en reconocimiento a su indiscutible aporte a la cultura nacional, varias instituciones educativas llevan su nombre, como el primer Museo de Arte que él fundó en la ciudad de El Alto, donde dejó su legado intelectual y fue enterrado en presencia de familiares y amigos.

Su obra

Antonio Paredes Candia fue autor prolífico. Escribió más de 113 libros y dejó varios inéditos. Aquí menciono sólo algunos: Tradiciones: Literatura folklórica recogida de la tradición oral boliviana (1950); Literatura folklórica (1953); El folklore en la ciudad de La Paz: dos fiestas populares, el carnaval y la navidad (1957); La danza folklórica en Bolivia (1966); Juegos, juguetes y divertimientos del folklore de Bolivia (1966); Brujerías, tradiciones y leyendas (tomo I, 1969, t. II, 1970, t. III, 1972, t. IV, 1974, t. V, 1979 y t. VI, 1985); Diccionario mitológico de Bolivia. Dioses - Símbolos - Héroes (1972); Las mejores tradiciones y leyendas de Bolivia (1973); Tradiciones de Bolivia (t. I, 1976 y t. II, 1997); Adivinanzas de doble sentido (1976); Fiestas populares de Bolivia (t. I y II, 1976); Refranes, frases y impresiones populares de Bolivia (1976); El apodo en Bolivia (1977); Adivinanzas bolivianas (1977); Las Alasitas (1982); Leyendas de Bolivia (1986); Isolda (La historia de una perrita) (1996); Juegos tradicionales de Bolivia (1998); Folklore y tradición referente al mundo animal (2002); El castigo. Tradición y folklore (2003); Diccionario del saber popular (2 v., 2004). Cuento: El queso de Suttu (1955); El banquete celestial (1955); La mina de Flores (1955); El cántaro de manteca (1955); Los botones de oro (1955); El Willaco (1955); El Chullupia (1955); Cuentos populares bolivianos. De la tradición oral (1973); Cuentos Kjuchis (1978); Cuentos bolivianos para niños (1984); Cuentos de maravillas para niños (1988); Mis cuentos para niños (2004). Novela: Zambo Salvito (1982); Aventuras de dos niños (1986); Ellos no tenían zapatos (1989); Los hijos de la correista (1990); El molino quemado (1993); La bellísima Elena (2003); El muro imilla (2004). Teatro: Selección de teatro boliviano para niños (1969); Teatro boliviano para niños (1987); Teatro de guiñol (2003). Antología: Antología de tradiciones y leyendas de Bolivia (tomo I y II, 1968 y t. III, 1969); Poesía popular boliviana (1981)

miércoles, 12 de marzo de 2014

MONTOYA PRESENTARÁ SU LIBRO EN LLALLAGUA


El libro “Conversaciones con el Tío de Potosí”, editado en noviembre de 2013 por el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí, será presentado este viernes 14 de marzo, a las 10:00 Hrs., en el Salón Mauricio Lefebvre de la población de Llallagua, con la asistencia de autoridades del ámbito político y cultural del departamento.

Las palabras centrales estarán a cargo del autor del libro y del Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Pastor Segundo Mamani, quien, además de haber escrito el prólogo, es uno de los principales impulsores del evento.

“Conversaciones con el Tío de Potosí” reúne treinta relatos en los cuales se abordan, con irreverencia, fino sentido del humor y destreza narrativa, diversos temas inherentes a la condición humana y al sincretismo pagano-religioso vigente en la cultura boliviana.

El Tío de la mina, en la obra de Víctor Montoya, se convierte en un excelente personaje literario, debido a que permite poner de relieve el realismo fantástico existente en los mitos, cuentos y leyendas que abundan en la tradición oral de las poblaciones andinas y, sobre todo, en los centros mineros, donde se lo venera y rinde pleitesía, ofrendándole coca, cigarrillos y aguardiente a través de las ch’allas, las wilanchas y otros ritos ancestrales.

“Conversaciones con el Tío de Potosí”, en palabras del autor, es una obra que ha sido escrita para rescatar las tradiciones de las culturas originarias, las consejas mineras y enriquecer el acervo cultural de este departamento, donde murieron millares de mitayos y mineros desde la fundación de la Villa Imperial, hoy declarado Patrimonio de la Humanidad.

Víctor Montoya vivió en la población de Llallagua desde su infancia. Estudió la primaria en la Escuela Jaime Mendoza y la secundaria en el Colegio 1ro. de Mayo. Compartió las luchas de los trabajadores mineros hasta 1976; año en que fue apresado y posteriormente exiliado por la entonces dictadura militar.

La temática minera es una de las columnas más sólidas de su extensa producción literaria y el Tío (dios y diablo de la mitología minera) es uno de los protagonistas centrales en “El laberinto del pecado”, “Cuentos de la mina” y “Conversaciones con el Tío de Potosí”.  

domingo, 8 de diciembre de 2013

VÍCTOR MONTOYA SERÁ CONDECORADO EN POTOSÍ 


El escritor Víctor Montoya, quien decidió alteñizarse voluntariamente desde que retornó de Europa el 2011, será condecorado por el Honorable Concejo del Gobierno Autónomo Municipal de Potosí, en reconocimiento a su importante aporte literario y su extensa labor cultural realizada tanto en Bolivia como en el exterior.

La sesión de honor, que tendrá lugar en el Palacio Consistorial de la alcaldía, el martes 10 de diciembre, a Hrs. 10 a.m., contará con la presencia de dirigentes de organizaciones sociales, el presidente del Honorable Concejo Municipal, el burgomaestre René Joaquino Cabrera y otras autoridades departamentales.

La condecoración se llevará a cabo en el marco de la celebración del Día de los Derechos Humanos, que la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció para el 10 de diciembre desde 1950; fecha que para Víctor Montoya, expreso político y exiliado durante la dictadura militar de los años 70, es de vital importancia, “no sólo porque forma parte de la democracia política en cualquier parte del mundo”, según manifestó el autor, “sino también porque abracé desde siempre los ideales basados en los principios de la justicia social, la libertad y la plena igualdad entre los seres humanos, quienes deben exigir el respeto a su dignidad dondequiera que se encuentren”.


Esta condecoración se sumará a  otros reconocimientos que recibió el escritor paceño, cuya obra literaria está traducida a varios idiomas. Es autor de cuentos, novelas, ensayo y crónicas periodísticas. Tiene cuentos en antologías nacionales y extranjeras. Escribe en publicación de América Latina, Europa y Estados Unidos.

jueves, 14 de noviembre de 2013

AYER SE PRESENTÓ “CONVERSACIONES CON EL TÍO DE POTOSÍ”


El miércoles 13 de noviembre, en el Salón Consistorial de la Alcaldía, se presentó en acto solemne el libro “Conversaciones con el Tío de Potosí”, del escritor Víctor Montoya, ante los medios de prensa y el público interesado en el tema. El acto contó con la presencia de las autoridades edilicias y de la Gobernación del departamento de Potosí. La inauguración estuvo a cargo de Humberto Morales, Oficial Mayor de Desarrollo Humano y Cultura, quien destacó la labor que realiza el Municipio a favor de la promoción y difusión de la literatura relaciona con el pasado y el presente históricos de la ciudad.

Tomás Cortez, en representación del Magistrado Pastor Segundo Mamani, autor del prólogo del libro, y del Centro Cultural Nuevos Horizontes, hizo una reseña del contenido de la obra y trazó un esbozo biográfico de Víctor Montoya, a quien lo consideró uno de los escritores más representativos de la literatura minera a nivel nacional e internacional, no sin antes elogiar el compromiso político del autor, quien, durante la dictadura militar de los años 70, fue condenado a la prisión y el exilio. Dijo también que los relatos del libro ofrecen una lectura amena, ya que los diálogos con el Tío de la mina están construidos sobre la base de la ironía, las reflexiones en torno a la problemática humana y el sentido del humor, recursos poco frecuentes en la literatura nacional.  

René Joaquino Cabrera, Alcalde del Gobierno Autónomo Municipal, manifestó que la obra literaria de Víctor Montoya rescata una temática que interesa no sólo a los ciudadanos potosinos, sino también a los turistas que visitan la ciudad interesados por conocer las tradiciones mineras vinculadas al Tío. “un personaje que es tan conocido fuera de Bolivia como el mismo Cerro Rico”, afirmó en su intervención, a tiempo de felicitar al autor por entregar este valioso libro que, como parte del proyecto de apoyo a  la impresión de obras inéditos, será distribuido gratuitamente a través de las bibliotecas, el Museo Minero, la Casa de la Moneda, las instituciones culturas y los centros dedicados al turismo.

En el acto no faltaron las palabras de las representantes de la Gobernación, Martha Urdininea, y del Honorable Concejo Municipal, quienes ponderaron la publicación de un libro dedicado a la ciudad de Potosí y felicitaron al autor por contribuir, desde la literatura, a rescatar y destacar las tradiciones culturales de uno de los departamentos que más beneficios aportó al país desde la época de la colonia.   

Por último, Víctor Montoya agradeció al Gobierno Autónomo Municipal por su incondicional apoyo en la publicación de “Conversaciones con el Tío de Potosí”, que, según sus palabras, es una obra que pone de relieve al Tío de las minas del Cerro Rico, donde se explotaron ingentes cantidades de riquezas minerales y murieron miles de mitayos y mineros desde la fundación de la Villa Imperial. No dejó de recordar su infancia en las poblaciones del norte de Potosí, donde escuchó hablar por primera vez, en boca de su abuelo, las leyendas del Tío de la mina. Recordó también que este ser ambivalente entre lo divino y lo demoníaco lo fascinó desde siempre y que hoy, con todas sus características, es uno de los personajes más conocidos de su mundo literario.

“Conversaciones con el Tío de Potosí”, dijo Montoya, “es una obra que ha sido escrita para enriquecer el acervo cultural de una ciudad que, más que el olvido, merece el reconocimiento de todos los ciudadanos y todas las autoridades del país, porque Potosí ha sido la columna vertebral de la economía nacional durante siglos”.

El acto concluyó con un brindis de honor y el libro se distribuyó entre los presentes, que no dudaron en hacer fila para obtener el autógrafo del autor, quien dijo considerarse un potosino de corazón y uno de los cronistas contemporáneos de este departamento, que todavía tiene muchos secretos que revelar al mundo a través de la literatura. 

martes, 22 de octubre de 2013

ALBOR PUBLICA ”MUÑECOS, HECES Y REFLEJOS”

Esta breve antología de poemas y relatos es una muestra de lo mucho que tienen por ofrecer los/las jóvenes de la ciudad de El Alto. En ”Muñecos, Heces y Reflejos”, que es un libro transparente, como la radiografía del alma, se refleja la preocupación de un grupo de talleristas que, en su inquietud por describir la realidad urbana contemplada desde las cuatro esquinas, juegan con las palabras, las ideas y las imágenes poéticas que, con mayores o menores aciertos, logran atrapar los aspectos más peculiares de una ciudad atravesada por los idiomas y las costumbres de diversas culturas.

En la introducción del libro, que lleva la firma del escritor Víctor Montoya, se dice que este pequeño libro, elaborado de manera artesanal, es el fruto de un Taller de Literatura, donde participaron una veintena de jóvenes interesados por cultivar el arte de la palabra escrita. El Taller contó con los auspicios del Centro de Arte y Cultura ALBOR; una organización juvenil que cumple con un cronograma de actividades concernientes a la literatura, la declamación y el arte escénico.

A manera de introducción

Por Víctor Montoya

Un Taller de Literatura, como el que se llevó a cabo en la sede de ALBOR, puede constituirse en un nuevo semillero de poetas y narradores alteños, al menos si se lo considera no sólo una instancia donde aflora el fulgor de la fantasía y la palabra, sino también un instrumento destinado a cumplir una función social al servicio de los ideales más nobles de una comunidad, que empuja las ruedas de la historia en un proceso de cambio en el que se requiere de la participación activa de los intelectuales y artesanos del verso y la imaginación.

La intención de cualquier escritor novel es siempre la de escribir cada vez mejor, ya sea en prosa o en verso, debido a que la palabra escrita es una de las formas de comunicación más apreciable para expresar emociones, sentimientos, ideas filosóficas e inquietudes sociales, que forman parte de la interrelación habida entre el individuo y la sociedad.

El poeta, como el narrador, es el artífice del lenguaje figurado capaz de transformar la realidad racional en un mundo en el que se funden la pasión y la imaginación en un mosaico que expresa, de un modo consciente o inconsciente, las cuestiones que ocupan la mente y el corazón de los seres enamorados de la vida, la libertad y la justicia.

La finalidad de este Taller, desde sus inicios, fue fomentar el apoyo a los poetas y narradores jóvenes de El Alto, deseosos de aprender a versificar y expresar sus ideas de una manera más coherente, sentida y elegante, usando siempre los parámetros de la literatura modernista, que no conoce fronteras que la atrapen ni esquemas premeditados y doctorales. Este Taller les hizo tomar conciencia de que las situaciones y los pensamientos que inspiran las sensaciones arrobadoras o misteriosas, ensoñación, melancolía, alegría o ideas de belleza y perfección, es la vida misma, la realidad cotidiana y las aspiraciones de un futuro placentero para todos.

En este Talle de Literatura, donde se dieron cita jóvenes con mayor o menor experiencia en el oficio de tejer ideas y palabras, se plantearon tres temas principales en torno a los cuales debían girar los poemas y relatos breves. Cada uno de ellos ligado a elementos que, con el devenir del tiempo, acabaron siendo tópicos que identifican a una ciudad en pugna por alcanzar la modernidad, a pesar de los problemas que lo acechan en plazas y avenidas, en las noches y en los días, como son los muñecos colgados en los postes de las esquinas y los perros andariegos que nos recuerdan que ellos también son habitantes de una ciudad cosmopolita, cuya demografía se disparó en los últimos decenios.

En los poemas y relatos de esta entrega, modesta pero significativa, se explayan también otros temas intimistas, con la intención de que las proyecciones y los reflejos de uno mismo encuentren el eco de su propia voz. El poeta habla en primera persona, como si, en primer lugar, sus versos estuviesen dirigidos hacia sí mismo, con la fuerza de un existencialismo devorador que desemboca en lo más hondo de su ser, para luego virar en otras direcciones, en procura de llegar a la sensibilidad de los lectores que, acaso sin darse cuenta, internalizan lo expresado por el poeta.

Al término de este Taller de Literatura, se comprobó que la poesía, como el relato breve, es el género literario que mejor expresa, de un modo estético, los sentimientos y pensamientos de una persona que, en atribución a los deseos de su fuero interno, juega con las ideas y palabras en un intento por manifestarse de una manera bella y concisa, como si en cada uno de los cultores de la palabra escrita se escondiese un mago que convierte la realidad circundante en una serie de metáforas y frases con propiedades de síntesis y asociación, que se posan en el alma como mariposas que buscan un asidero en las flores de un jardín hecho de ritmo, pasión y armonía.

Para quien escribe estas líneas fue un hondo placer trabajar con estos jóvenes alteños que, hermanados por las ansias de concederle una identidad literaria a la ciudad, cumplieron con interés todos los parámetros trazados por el Taller, cuyo resultado final ahora tienen ustedes en sus manos, como un testimonio más de lo mucho que se está haciendo en El Alto en materia de literatura. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

VÍCTOR MONTOYA FUE CONDECORADO
 CON LA MEDALLA “JUANA AZURDUY DE PADILLA”

La Concejal Bertha Acapari y el escritor Víctor Montoya

En una ceremonia especial celebrada en el Teatro de Cámara de la Alcaldía Quemada de la ciudad de El Alto, este lunes 30 de septiembre, la concejal Bertha Acarapi, en representación del Honorable Concejo Municipal y en uso a sus atribuciones, le confirió la “Condecoración prócer ‘Juana Azurduy de Padilla’, con la Orden al Mérito Cultural, al Sr. Víctor Montoya, escritor y periodista cultural, por su destacada trayectoria y apoyo a la cultura de la ciudad de El Alto”.

El autor se mostró notablemente emocionado ante una vasta audiencia, que colmó el Teatro de Cámara, y agradeció a las autoridades ediles por el reconocimiento a su labor literaria y cultural, que viene desarrollando desde más de tres décadas tanto el exterior como en el interior del país.

“Desde que retorné a Bolivia y me establecí en la zona de Ciudad Satélite, me siento un alteño más”, manifestó Montoya en su exposición. “Elegí está ciudad no sólo porque es la más joven y la segunda más poblada de Bolivia, sino también porque es una ciudad revolucionaria. Aquí se marcó un hito histórico desde la Guerra del Gas, en octubre de 2003, y aquí se decidió el nuevo rumbo que debía tomar el país en provecho de la soberanía nacional, la libertad, la justicia social y la democracia participativa”.

La ciudad de El Alto, en opinión del escritor paceño, es una urbe que tiene mucho que ofrecer a Bolivia y al mundo. Cuenta con una composición demográfica atravesada por diferentes culturas e idiomas nacionales y es cuna de una juventud con ganas de visibilizar las diversas manifestaciones culturales que, debido a la falta de atención de parte de las instituciones y autoridades pertinentes, se han movido desde hace varias décadas en el silencio y la marginalidad.

Víctor Montoya, autor recientemente condecorado por el Gobierno Autónomo Municipal, en su afán de rescatar los valores literarios de la ciudad, dijo que está trabajando en la elaboración de una antología de poetas y otra de narradores alteños, con la intención de dar a conocer, en una versión completa y actualizada, la producción literaria que hasta la fecha se encuentra dispersa en diferentes medios.

Asimismo, adelantó que está escribiendo una serie de “crónicas alteñas”, motivado por la historia y la multifacética cultura de esta ciudad, que despertó su interés desde que retornó de Europa. Dicta conferencias en establecimientos educativos y dirige talleres de literatura destinados a los jóvenes creadores, quienes están intentando rescatar, por medio de la palabra escrita, el acervo de sus ancestros, los contextos socio-lingüísticos e interculturales de una ciudad compleja y contradictoria como es El alto, donde el escritor Víctor Montoya estableció su residencia desde el año 2011.

jueves, 20 de junio de 2013

VÍCTOR MONTOYA EN EL PORTAL EDUCABOLIVIA


Los datos bio-bibliográficos del escritor paceño están registrados en la sección de “Efemérides y Biografías” del portal Educabolivia (www.educabolivia.bo); un espacio del Ministerio de Educación del Estado Plurinacional destinado a la información y formación de docentes, estudiantes y comunidad en general.

El portal Educabolivia, además de compartir y socializar con la comunidad educativa los sucesos trascendentales ocurridos en la historia en una fecha determinada, tanto a nivel nacional como internacional, incluye de manera breve la biografía de personajes notables en el ámbito cultural, político y literario. En este contexto es lógico dar a conocer la trayectoria de uno de los mejores escritores bolivianos, comprometido con la realidad social y los procesos de cambio.

Vida y obra del autor

En el portal se recogen datos generales de Víctor Montoya: “Escritor, periodista cultural y pedagogo nacido en La Paz el 21 de junio de 1958. Vivió desde 1960 en las poblaciones mineras de Siglo XX y Llallagua, al norte de Potosí. Fue testigo de la masacre de San Juan protagonizado por el gobierno de Barrientos en 1967.

Durante la dictadura militar de Banzer, fue una de las víctimas de la denominada ‘Operación Cóndor’. Estuvo preso en el Panóptico de San Pedro y en la cárcel de mayor seguridad de Viacha-Chonchocoro. En cautiverio escribió su libro de testimonio ‘Huelga y represión’.

En 1977, luego de una campaña de Amnistía Internacional, que reclamó por su libertad y lo adoptó como a uno de sus ‘presos de conciencia’, fue sacado de la prisión por un piquete de agentes del Ministerio del Interior y conducido rumbo al aeropuerto de El Alto, desde donde llegó exiliado a Suecia, como la mayoría de los refugiados latinoamericanos que fueron expulsados de sus países tras el advenimiento de las dictaduras militares.

En Estocolmo, donde fijó su residencia, trabajó en una biblioteca municipal coordinando proyectos culturales, impartió lecciones de idioma quechua y dirigió Talleres de Literatura. Cursó estudios de pedagogía en el Instituto Superior de Profesores de Estocolmo y ejerció la docencia durante varios años.

Respecto a su actividad literaria, participó en el Primer Encuentro Hispanoamericano de Jóvenes Creadores, Madrid, 1985.  Dictó conferencias sobre literatura boliviana en China, España, Alemania, Suecia, Francia, México, Venezuela, Perú, Estados Unidos y otros países. Su obra, que mereció premios y becas literarias, está traducida a varios idiomas y tiene cuentos en antologías internacionales. Está considerado por la crítica especializada como uno de los principales impulsores de la moderna literatura boliviana.

Obtuvo el primer Premio Nacional de Cuento, UTO, 1984; el Premio de Cuento Breve del Semanario Liberación, Suecia, 1988; el primer premio de Cuento de Escritores de la Escania, Suecia, 1993; fue ganador del Concurso Internacional ‘Sexto Continente del Relato Erótico’, convocado por Radio Exterior de España (2010). Escribe en publicaciones de América Latina, Europa y Estados Unidos.

En su extensa obra, que abarca el género de la novela, el cuento, el ensayo y la crónica periodística, destacan: Huelga y represión (1979), Días y noches de angustia (1982), Cuentos violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la conciencia (1994), Antología del cuento latinoamericano en Suecia (1995), Palabra encendida (1996), El niño en el cuento boliviano (1999), Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y socavones (2002), Literatura infantil: Lenguaje y fantasía (2003), Poesía boliviana en Suecia (2005). Retratos (2006) y Cuentos en el exilio (2008)”.

Fecha importante en la cosmovisión andina

Los datos bio-biográficos de Víctor Montoya están consignados en las efemérides correspondientes al 21 de junio, día de su nacimiento y fecha en la que se celebra el Nuevo Año Andino - Amazónico, junto con el solsticio de invierno. En la región andina, según la cosmovisión de las culturas originarias y la lectura del tiempo-espacio, se celebra también el Willkakuti o retorno del sol e inicio del nuevo ciclo agrícola, en el que se festeja la fusión de la tierra y la energía cósmica que da paso a la procreación de la vida, que permite que se renueve la naturaleza y la convivencia equilibrada entre los individuos.

Este acontecimiento es motivo de rituales de siembra y de ofrendas a los dioses ancestrales en varias regiones del país, como una suerte de agradecimiento a la Pachamama (Madre Tierra) y al Inti Tata (Padre Sol). Asimismo, el 21 de junio es feriado nacional desde la promulgación del Decreto Supremo 173 en las ruinas del Tiahuanaco, centro ceremonial y cuna de la civilización precolombina nacida diez siglos antes de Cristo y desaparecida poco antes de la llegada de los incas.

lunes, 22 de abril de 2013


23 DE ABRIL, DÍA MUNDIAL DEL LIBRO


Por: Víctor Montoya

En el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, que se celebra cada 23 de abril desde 1996, los responsables del Ministerio de Cultura dirán que los libros son las armas contra la ignorancia y la incultura, así se viva todavía en un país donde el libro es un artículo de lujo y el derecho de autor un mero enunciado lírico, sobre todo, si se piensa que el escritor no vive del fruto de su trabajo intelectual ni cuenta con el respaldo económico de las instituciones culturales del Estado.

Los actos oficiales, que reunirán a editores, escritores, libreros y lectores, servirán no sólo para reflexionar acerca de la importancia y el valor del libro, como fuente de conocimiento, cultura y entretenimiento -a pesar de la irrupción de Internet y otros medios audiovisuales modernos-, sino también para poner de relieve este maravilloso objeto, cuya textura es una suerte de cofre literario en el cual se guarda la memoria personal y colectiva, con todos sus atributos hechos de realidad y fantasía.

A estas alturas de la historia, cuando todas las sociedades están inundadas de libros, es difícil imaginar que primero fue la palabra, y la palabra fue Dios, ya que el torrente de publicaciones parece indicar que su inicio no está en la creación del mundo, sino en un cataclismo intelectual más espectacular que el mito de Babel, donde el lenguaje de los hombres fue confundido por castigo divino.

Breve historia del libro

Estoy casi seguro que usted, como cualquier otro lector interesado por el libro, se ha preguntado alguna vez cómo surgió este objeto que cobija en sus páginas todo el saber humano. Si me lo permite, y sin mayores pretensiones de erudición, intentaré acercarle a esta historia apasionante, gracias a una Enciclopedia y un manojo de libros sobre libros.

Ya se sabe que los hombres primitivos no conocían la escritura. Su lenguaje era únicamente oral y se expresaban por medio de dibujos simples. La primera forma de escritura, que data de hace unos 5.500 años, estaba compuesta de imágenes; cada imagen representaba un objeto o un pensamiento. Pero la escritura con imágenes era complicada, requería de demasiados signos para ser entendida y su aprendizaje tomaba muchísimo tiempo. De modo que los escribanos, conscientes de que en todo idioma existen palabras que no pueden representarse con dibujos, se vieron obligados a inventar los signos gráficos (grafemas) para poder representar las cosas y las ideas.

Los sumerios, que vivieron en Irán e Irak, crearon la escritura cuneiforme a fines del IV milenio, mientras los egipcios, mucho después, desarrollaron los jeroglíficos. Así se llegó al alfabeto o abecedario que fue usado por primera vez por los fenicios y luego por los griegos y romanos. El antiguo alfabeto, en el cual cada letra representaba a un sonido, estaba compuesto sólo de consonantes, hasta que los griegos le agregaron las vocales.

¿Cómo se originó el primer libro? Muchas son las opiniones que se han vertido con relación al origen del primer libro, sin que se haya llegado, hasta la fecha, a su exacto conocimiento. Sin embargo, ya sabemos que los dibujos y los signos se grababan con punzones sobre arcilla cocida al horno, que una vez unidas entre sí, análogamente a las hojas de los libros modernos, se conservaban frecuentemente en los templos y en las bibliotecas de los palacios, como en la del rey asirio Asurbanipal (627-669 a. de JC), donde un arqueólogo francés, tras excavar las ruinas palaciegas en la ciudad de Nínive, aparte de dar con los restos de la biblioteca más antigua del mundo, halló mapas hechos en arcilla cocida, que conservaban una escritura cuneiforme.

Más tarde, los habitantes del valle del Nilo, en Egipto, empezaron a escribir los signos gráficos sobre papiro; un material que obtenían de los tallos de una planta, que se cortaba y unía con adhesivos y otras sustancias, formando una pasta que se prensaba y secaba. Seguidamente se cortaban los trozos parecidos a las hojas del papel actual, o bien, se formaban largas tiras que se arrollaban en forma de cilindros. En un principio, las tiras de papiro sólo estaban escritas por una cara. Al extremo de dichas tiras, se ponía un bastón llamado “umbilicus” en el cual se arrollaba el papiro formando rollos o libros llamados “volumen” por los romanos. Asimismo, en la época de Alejandro Magno, el uso del papiro en la escritura fue universal, hasta que desapareció por completo en el siglo XI.

Con el transcurso del tiempo, se empezó a escribir sobre pergaminos, que eran pieles de ovejas, corderos, terneros, etc., preparados especialmente para escribir sobre ellos. El pergamino sustituyó al papiro poco antes de la era cristiana. Los pergaminos, a diferencia de los papiros, iban escritos por ambas caras y, una vez cosidos unos con otros, formaban una especie de libros de cuero llamados “códices”. Otras veces se unían formando tiras que se arrollaban alrededor de un cilindro de madera. Según los expertos, la escritura sobre pergamino apareció gracias a Atalo I, rey de Pérgamo, fundador de la biblioteca que lleva este nombre, entrando así el libro en su plena apogeo; primero, porque se podía escribir el pergamino por las dos caras y, segundo, porque se introdujo el uso de plegarlos, hasta llegar a la obtención del papel en el siglo XIII de nuestra Era.

En la Edad Media (desde el siglo IV en adelante), los monjes empezaron a hacer libros usando el papel que habían inventado los chinos, cuya fabricación y uso fueron introducidos en Europa por medio de los árabes. Los libros de la época estaban elaborados con cáñamo y lino, después siguió fabricándose con algodón, trapos viejos, hasta que se llegó a usar diversos materiales. Antes de la invención de la imprenta, era muy difícil confeccionar un libro, ya que había que hacerlos uno a uno y escribir todo a mano. Por eso había muy pocos libros y sólo se podían encontrar en los monasterios, donde existían talleres para escribirlos y empastarlos.

Por otra parte, debido al rudimentario sistema de elaboración, era costoso adquirir una obra importante, por cuya causa sólo se prestaban los libros con muchas garantías de seguridad, y se adquirían en forma parecida a la que se obtenía la propiedad de una casa o heredad, o sea mediante escritura pública. De ahí que los libros anteriores a la imprenta de Gutenberg, que se imprimían a mano con planchas xilográficas (imágenes grabadas en madera) y las tipográficas en caracteres móviles, constituyen los llamados “libros incunables”, que todavía hoy se venden y se compran a precios elevados.

Después apareció la imprenta, que en principio era una máquina imperfecta, pero capaz de imprimir lentamente muchas copias sobre el papel. Y, aunque el invento de la imprenta moderna se le atribuye a Johannes G. Gutenberg (Alemania, 1394-1468), se especula que ésta existió mucho antes de su nacimiento. Empero, a pesar del enorme caudal de libros que se han publicado acerca del invento de la imprenta y sus iniciadores, se sabe que Gutenberg, asociado con Johann Fust, publicó la Biblia latina a dos columnas, en 1455, y perfeccionó en Estrasburgo el proceso de impresión con tipografía móvil, dándole a la imprenta un desarrollo considerable, hasta llegar a la prensa de rodillo. Actualmente se usan las rotativas, que consiguen imprimir grandes rollos de papel en muy poco tiempo. Luego se cortan en hojas, se encuadernan y resultan los libros, que se distribuyen por millares en los más diversos idiomas y países.

La evolución del arte de imprimir hizo que la humanidad pueda conservar y difundir sus conocimientos a través de las páginas impresas de los libros, convertidos en objetos indispensables en la vida cultural de los pueblos civilizados, debido a que son instrumentos esenciales del quehacer intelectual y porque en ellos está comprimido todo el conocimiento humano.

La importancia cultural del libro

El libro, lejos de ser un simple depósito de palabras, es el reflejo de un país cuyas raíces están insertas en una tradición cultural determinada. Por eso mismo, la celebración del Día Mundial del Libro es una excelente ocasión para reflexionar sobre el invalorable aporte del libro al patrimonio cultural de una nación que, para ser considerada como tal, necesita de una literatura que dé testimonio de su existencia en medio de la diversidad lingüística y cultural.

No es casual que el ex Director General de la Unesco, Sr. Koïchiro Matsuura, dijera en su mensaje: “El libro constituye un medio privilegiado para conocer los valores, los saberes, el sentido estético y el imaginario de la humanidad. Es un vector de creación, información y educación, en el que cada cultura puede imprimir sus rasgos esenciales y, al mismo tiempo, leer la identidad de otras. Ventana a la diversidad cultural y puente entre civilizaciones, el libro, más allá del tiempo y del espacio, es a la vez fuente de diálogo, instrumento de intercambio y semilla de desarrollo”.

La celebración del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor tiene, además del gustito en sí, la intención de recordarles a los gobernantes y gobernados que, a pesar del galopante desarrollo de la cibernética y las ediciones digitales, el libro impreso seguirá siendo instrumento sui géneris de expresión, educación, comunicación y reflexión crítica; una lección que deben aprender los responsables de las instituciones culturales del Estado, para ser más respetuosos con los autores -quienes merecen recibir una parte justa de los ingresos generados por sus libros- y evitar que las obras del acervo cultural sucumban en las brumas del olvido.

martes, 16 de abril de 2013

VÍCTOR MONTOYA HABLA SOBRE LA LITERATURA MARGINAL EN LA CIUDAD DE EL ALTO
Víctor Montoya y J.J. Tancara Chambe
En entrevista concedida al escritor y teólogo Juan Jacobo Tancara Chambe, en el Teatro Municipal “Raúl Salmón de la Barra” de la “Alcaldía Quemada”, ubicado en el centro neurálgico de la ciudad El Alto, Víctor Montoya habló sobre la literatura marginal y los procesos de cambio que se vienen experimentando en Bolivia.
La entrevista, que nos revela los pensamientos más profundos y las inquietudes actuales del escritor boliviano Víctor Montoya, es un amplio abanico que permite vislumbrar mejor los recovecos del espectro cultural que, a espaldas de las instituciones oficiales del Estado, forma parte de esta joven y pujante ciudad, tanto por su crecimiento demográfico como por su composición pluricultural.
En palabras de Víctor Montoya, la ciudad de El Alto, que es la segunda más grande del país según el censo de 2012, tiene mucho que ofrecer al mundo en materia literaria y cultural, aunque los principales actores se mueven en las periferias, intentando rescatar, a través del arte y la palabra escrita, los pensamientos y sentimientos de los habitantes alteños, quienes, a pesar de no tener siempre acceso a los masivos medios de comunicación, viven una realidad impactante entre la modernidad y las costumbres ancestrales, que los escritores y artistas reflejan a través de sus obras.
Víctor Montoya, quien retornó al país después de treinta cuatro años de haber vivido en Europa, reside actualmente en la zona satélite de la ciudad de El Alto, donde tiene varios proyectos en marcha, entre ellos, la elaboración de una antología de poetas y narradores alteños.
La entrevista, publicada de manera íntegra en la página Web de América Latina en Movimiento (ALAINET), puede leerse en la siguiente dirección: http://alainet.org/active/63300

jueves, 21 de marzo de 2013


JORNADAS CULTURALES Y EDUCATIVAS 
POR EL DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA


La inauguración contará con actividades simultáneas en El Alto, La Paz, Tarija y Potosí.

El Centro Albor Arte y Cultura, con el auspicio del Ministerio de Culturas y Turismo a través del Viceministerio de Descolonización, inicia las 9nas. Jornadas por Los Derechos Humanos y la Poesía en El Alto, La Paz, Potosí y Tarija.

Cada 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, que fue instituido por la Unesco el año 2001. Por tanto, el Grupo de Teatro Albor promueve los festejos de la poesía que se iniciará hoy en el Teatro de Cámara de El Alto con diferentes actividades como coloquios, ferias educativas, recitales poéticos y tertulias, con carácter gratuito.

El director de Albor, Willy Flores, manifestó –según nota de prensa– que este festejo se desarrolla por varios años en la joven urbe alteña. “Niños y jóvenes participan anualmente de los festivales y encuentros de poesía que organiza Albor, y este indicador nos permite afirmar que el arte de la poesía seguirá ocupando los primeros sitiales en el gusto de las personas”.

Flores acotó que se espera, como cada año, que agrupaciones poéticas y artísticas puedan participar de manera colectiva y masiva en la inauguración del evento, el próximo miércoles 20, oportunidad en la que también se instalará el coloquio Alaya.

Según Albor, en la actualidad, el arte poético goza de un apego amplio especialmente en la niñez y juventud. Desde hace nueve años se ha institucionalizado las “Jornadas por los Derechos Humanos y la Poesía” que reúne los coloquios, ferias educativas, recitales poéticos y tertulias.

En este 2013, se suman a las jornadas las ciudades de La Paz, Potosí y Tarija y se está efectuando calendario único de las Jornadas, donde se realizarán actividades paralelas. “La Poesía va en constante propagación y crecimiento, nos alegra mucho, a quienes hemos trabajado todos estos años interesados en el desarrollo humano; el arte tiene un rol social, apoyar al arte es una inversión en las personas y no un gasto como lo siguen viendo algunas autoridades”, informó María Elena Cárdenas, coordinadora de Albor.
El cronograma es:

20 DE MARZO
09.00 Coloquio poético Alaya, con la presencia de poetas invitados y la participación de estudiantes.
17.00 Tertulia Poética “Poesía y Derechos Humanos”, con la participación de jóvenes y público en general, lectura de poesía alemana. – Museo Antonio Paredes Candia.

21 DE MARZO
09.00 Feria Educativa sobre manifestaciones artísticas con el tema de Derechos Humanos (concurso de declamación, lectura de poemas y exposición de periódicos murales) y la participación de Instituciones sociales para la difusión de los Derechos Humanos. El Alto - Atrio de la Alcaldía Quemada.
12.00 Maratón Poética con lectura de poemas y declamación, en coordinación con Promoción Cultural del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, con la participación del “Colectivo Subterráneo” y público en general – La Paz - El Prado.

14.30 Coloquio Poético y exposición de periódicos murales, Potosí.
19.30 Coloquio poético en la ciudad de Tarija- Centro Cultural Bermejo.
19.00 Coloquio y Tertulia Poética Aynacha “Poesía y Derechos Humanos”, con la participación de jóvenes y público en general. La Paz- Casa Cultural España.

Fuente: El Diario, 20/03/2013

viernes, 1 de marzo de 2013


PUBLICAN OBRAS DE VÍCTOR MONTOYA EN ALEMÁN


La editorial austriaca MackingerVerlag acaba de publicar dos libros del escritor boliviano Víctor Montoya, quien actualmente reside en la ciudad de El Alto. Las traducciones al alemán estuvieron a cargo de la hispanista alemana Claudia Wente.

El responsable de la editorial, el psicoanalista Herbert Mackinger, psicoanalista de profesión y profundo conocedor de la realidad latinoamericana, consideró que la mejor manera de dar a conocer la obra del narrador boliviano entre los lectores de lengua germana, era publicando simultáneamente los libros “Cuentos violentos” (Erzählungen der Grausamkeit) y “Cuentos de la mina” (Die Legende vom Tio).

Testimonio del terrorismo de Estado

El libro “Cuentos violentos”, cuya versión en español fue publicado durante los años de exilio del autor en Suecia, es el testimonio de la violación a los derechos humanos  perpetrada por los regímenes dictatoriales durante la llamada “Operación Cóndor”, que se llevó a cabo en los países del Cono Sur de América Latina en las décadas de 1970 y 1980.

Víctor Montoya, que a mediados de los años 70 fue perseguido, torturado, encarcelado y exiliado, relata las atrocidades que le tocó vivir en las cámaras de tortura que las fuerzas represivas del gobierno instalaron en las dependencias del Departamento de Orden Político (DOP) y el Ministerio del Interior.

Mitos y leyendas del mundo minero

El volumen de “Cuentos de la mina”, que ya cuenta con varias ediciones en español y traducciones a otros idiomas, recrea en sus páginas los mitos y las leyendas que giran en torno al Tío de la mina, un ser mitológico, mitad dios y mitad diablo, que encarna el sincretismo religioso y el mestizaje boliviano desde la época de la colonia.

En “Cuentos de la mina” se retrata la vida de los trabajadores del subsuelo y se rescata las consejas mineras que se cuentan de boca en boca en los campamentos mineros. El autor hace gala de las creencias y supersticiones que reinan en los Andes, donde sobreviven los ritos, usos y costumbres de las culturas originarias.

Escritura comprometida con la realidad social

La reciente edición en alemán de los libros de Víctor Montoya, quien retornó al país después de treinta cuatro años de ausencia, es un buen motivo para dar a conocer lo que Bolivia es desde la escritura comprometida con la realidad social, pero sin dejar de lado el realismo fantástico que atesoran las culturas complejas y multifacéticas como la nuestra.

Los libros “Erzählungen der Grausamkeit” (Cuentos violentos) y “Die Legende vom Tio – Gottheit der Minen und dem Bergwerk” (Cuentos de la mina), están a la venta tanto en las librerías como en la Red de Internet, donde la editorial MackingerVerlag tiene un portal que puede ser visitado por los lectores interesados en adquirir las obras del reconocido escritor boliviano,  que tiene en su haber una extensa producción literaria que está siendo reedita tanto dentro como fuera del país.

Apuntes sobre el autor

Víctor Montoya nació en La Paz, en 1958. Escritor, periodista cultural y pedagogo. Es autor de más de una decena de libros entre novelas, cuentos, ensayos y crónicas. Dirigió las revistas literarias “PuertAbierta” y “Contraluz”. Su obra está traducida a varios idiomas y tiene cuentos publicados en antologías internacionales. Escribe para publicaciones en América Latina, Europa y Estados Unidos.