miércoles, 24 de septiembre de 2014


EL CIBERNAUTA


Por: Víctor Montoya

Jhony Betanzos, como todo joven acostumbrado a lucirse con ropas de marca, auriculares modernos y celulares con múltiples aplicaciones, era un cibernauta compulsivo, adicto a las redes sociales y asiduo visitante de los sitios de pornografía dura.

Vivía en la ciudad de El Alto, donde sus padres amasaron fortunas gracias a una cadena de negocios que instalaron en las avenidas principales. Además, en su condición de “hijito de papá”, no necesitaba estudiar ni trabajar; era cuestión de que pegara un grito para obtener sus caprichos de niño mimado.

Una mañana que entró en la cocina, a la espera de que la empleada le sirviera el desayuno, hojeó el periódico que estaba encima la mesa y, por pura casualidad, leyó en la página de anuncios un texto que decía: “Cholitas hechiceras. Placer y confort en la Ceja de El Alto. Show de striptease al rojo vivo, bebidas afrodisíacas, masajes relajantes y atención sin apuros. Cholitas hermosas, traviesas, desinhibidas, te esperan para complacer tus deseos y hacer realidad tus fantasías eróticas, en un ambiente confortable y con mucha discreción…”.

Jhony Betanzos recortó el anunció y esa misma noche acudió al establecimiento de placeres sexuales, vestido como un gánster de película, con sombrero de ala ancha, camisa blanca, traje a rayas y zapatos lustrosos; tenía la curiosidad de conocer a las “cholitas hechiceras”, quienes hacían striptease bajo las luces de neón y deleitaban con un table-dance sujetas a una barra vertical, donde se lucían ejecutando bailes acrobáticos con la misma destreza de las artistas de circo.

En una pequeña cabina, ubicada a unos pasos de la puerta, pagó su entrada y luego se internó en el burdel, que apestaba a sudor, tabaco y alcohol. Avanzó entre lámparas a media luz y se sentó cerca de la plataforma, donde todas las noches se exhibía un espectáculo erótico, cuyas sensuales coreografías encandilaban a los jóvenes y devolvían la virilidad perdida a los viejos.

Al término del espectáculo, Jhony Betanzos, que tenía la mirada puesta en las curvas de una de las cholitas, que mejor meneaba las caderas en el escenario, despojándose de su lencería que no dejaba casi nada a la imaginación, se puso de pie y se apresuró en invitarla a su mesa, para tenerla como a su dama de compañía.

–Quiero compartir contigo –le dijo tomándola de las manos.

–Está bien –asintió ella, con un gesto afirmativo de cabeza y alzando la voz a un tono más alto que el de la música que zumbaba en el local.

–¿Cómo te llamas? –le preguntó, esforzándose por tratarla con modales de caballero.

Ella no quiso identificarse con su verdadero nombre ni apellido, así que, tras un breve silencio, se limitó a contestar:

–Aquí todos me conocen por la Barquito Chico. Y tú, ¿cómo te llamas?

–Jhony Betanzos, pero mis amigos, en las redes sociales, me llaman El Cibernauta…

Lo que esa noche empezó como una amistad casual y pasajera, terminó en un maravilloso acto de amor en uno de los alojamientos de la Ceja. Él puso el dinero y ella puso su experiencia de meretriz.

Jhony Betanzos, como todo hombre que alcanza las estrellas en una noche de encendida pasión, perdió la cabeza por los encantos de la “cholita hechicera”. De modo que no dejó de visitarla varias veces a la semana, hasta que al final le puso jaque a su corazón.

La Barquito Chico, quien se inició como dama de compañía en la ciudad de El Alto, desde que llegó de un pueblito del interior, nunca cayó en las galanterías de un hombre ni se enamoró de sus clientes, con quienes mantenía una relación fría y distante; pero esta vez fue diferente, estaba atrapada en las redes de Jhony Betanzos, quien le prometía cielo y tierra a cambio de que le correspondiera con su amor.

Mientras la Barquito Chico seguía ejerciendo su oficio en el burdel, Jhony Betanzos, desde que se levantaba hasta que se acostaba, pasaba los días enganchado a las redes sociales, a través de las cuales encontraba amigos virtuales, dispuestos a suministrarle imágenes de zoofilia, sadomasoquismo y pedofilia.

Pasado un tiempo, como suele ocurrir en la desenfrenada relación de los jóvenes enamorados, llegaron los conflictos de pareja. Él quería evitar a toda costa que la Barquito Chico continuara trabajando como meretriz; en cambio ella, que necesitaba dinero para enviar a su madre y sus hermanos, no desistía en su afán por seguir en ese oficio que no le agradaba en absoluto, pero que sí le retribuía con creces sus servicios y sacrificios.  

El enfado de Jhony Betanzos llegó a tal extremo que, una noche de crudo invierno y cielo encapotado, decidió esperarla cerca del burdel de las “cholitas hechiceras”, con el propósito de impedir su ingreso a ese antro de excesos carnales. Avanzó a hurtadillas por la calle, se escondió detrás de los autos aparcados contra la vereda y esperó la llegada de la Barquito Chico, quien empezó a provocarle un remolino de celos de sólo pensar que eran muchas las miradas que la desvestían antes de que ella se quitara las prendas y muchos los hombres que deseaban cabalgar como jinetes en las bronceadas colinas de su cuerpo.

Cuando la vio cruzar por la calle, encaminándose hacia el burdel, salió de su escondite con la decisión de detenerla antes de que alcanzara la puerta. En tanto ella, al advertir su presencia, intentó darse a la fuga, desesperada y temiendo lo peor, pero tuvo tan mala suerte que el tacón de su zapato se le atascó en el empedrado, dejándola desplomarse boca abajo y con la pollera arremolinada sobre su espalda.

La Barquito Chico, con el latido del corazón golpeándole contra su pecho, trató de incorporarse para volver a correr, pero él la alcanzó, se abalanzó sobre ella y la inmovilizó cogiéndola por las trenzas.

–¡Te pedí que te alejaras de la prostitución, el alcohol y las drogas! –le dijo en un tono imperativo.

Ella giró la cabeza con esfuerzo y replicó:

–Está bien. Me alejaré del burdel, pero ahora deja que me levante y luego nos vamos al alojamiento...

Un transeúnte, que casualmente apareció en ese instante, quiso socorrerla al ver que estaba siendo agredida por su pareja.

–¡Usted no se meta en lo que no debe! –le increpó ella, echando escupitajos contra el suelo–. ¡Es mi marido y tiene derecho a pegarme!

El transeúnte, sorprendido por la reacción de la mujer, los dejó a su suerte y prosiguió su camino.

Cuando la pareja llegó al alojamiento, donde solían dormir algunas veces, se desencadenó una acalorada riña ocasionada por los celos. Ella le reprochó su falta de consideración y tolerancia, y él la acusaba de ser una mujer libertina, capaz de entregarse a cualquiera que le pusiera los billetes entre las piernas.

La Barquito Chico, sintiéndose ofendida en lo más profundo de su dignidad, reaccionó contra el agravio propinándole una sonora bofetada, mientras le recriminaba por su mentalidad machista y su conducta de poco hombre.
  
Jhony Betanzos, con los nervios y el raciocinio al borde de un colapso, reaccionó como una fiera y la tumbó sobre la cama, le levantó la pollera y las enaguas, le quitó la tanga de un tirón y la violó sin miramientos ni contemplaciones.

Ella se resistió al acto bestial entre quejidos de dolor, pataleó y pegó manotazos por doquier, hasta que el violento acceso carnal culminó contra su voluntad. Se cubrió las piernas con la pollera y, entre sollozos de impotencia, amenazó con denunciarlo por maltrato y violación.

Jhony Betanzos, a poco de ajustarse los pantalones y temeroso de que ella cumpliera con su palabra, pensó que lo mejor era acabar con su vida. Entonces cogió la barra metálica que había en la habitación y le pegó un mortal golpe en la cabeza, dejándola seca y quieta como una piedra.

Después salió en busca de una ferretería, donde compró bolsas de plástico y un cuchillo de dimensiones apropiadas, con el propósito de decapitar y despedazar el cadáver. Una vez que completó la operación, tomó fotografías del atroz crimen con su celular, tiró los órganos internos por el inodoro y el resto del cuerpo, que sacó del alojamiento en las bolsas de plástico para evitar sospechas, arrojó en un basural frecuentado por los perros callejeros.

Jhony Betanzos, que se convirtió en el asesino de la mujer a quien le profesaba un amor enfermizo, retornó a su rutina cotidiana, convencido de haber hecho lo que debía hacer, aunque su tranquilidad no duraría por mucho tiempo, ya que cometió la imprudencia de compartir sus impresiones sobre el macabro crimen a través de las redes sociales, en las que incluso subió las fotografía que tomó con su celular; es más, en su cuenta de Twitter escribió: “No siento temor ni culpa, y mucho menos tristeza, por haber acabado con la vida de una ramera, que ofrecía su cuerpo por unas cuantas monedas”.

La policía, siguiéndole las pistas a través de las mismas redes sociales, no demoró en identificarlo y en dar con su paradero. Procedió a capturarlo y a entregarlo en manos de la justicia, que lo declaró culpable del deceso de la trabajadora sexual, cuyos restos jamás fueron encontrados, aunque se buscaron y rebuscaron en el basural indicado.

Cuando Jhony Betanzos fue sometido a una evaluación psicológica, para determinar su grado de lucidez mental al momento del feminicidio, los peritos coincidieron en que se trataba de un psicópata, con serios trastornos mentales, y no dudaron en tipificarlo como un sujeto altamente peligroso para la sociedad.

Lo encerraron en la cárcel de San Pedro, donde no estuvo ni un año, habida cuenta de que sus padres, prósperos comerciantes de la ciudad de El Alto, compraron los servicios de varios abogados y sobornaron a las autoridades de la justicia para que lo pusieran en libertad.

Jhony Betanzos, una vez absuelto de toda culpa, retornó a su casa en un flamante auto y sin otro deseo que continuar con sus aficiones de cibernauta. Su adicción al Internet era tan fuerte que, apenas puso los pies en su dormitorio, lo primero que hizo, ansioso por reengancharse en las redes sociales, fue encender su computadora personal.

El aparato electrónico, con poderosa capacidad de memoria y velocidad, tardó más tiempo de lo habitual en encenderse, pero cuando lo hizo, mediante una interfaz, apareció la nítida imagen de la Barquito Chico en la pantalla de cristal líquido, como si su bronceado y curvilíneo cuerpo hubiese recobrado vida dentro de la computadora.

Jhony Betanzos se quedó helado de susto; una sensación de pavor que se le intensificó cuando su víctima, que lucía los mejores atributos de una “cholita hechicera”, le dijo que tenía los días contados, lanzándole una mirada de advertencia y rencor, como recordándole que no hay un crimen perfecto y mucho menos un crimen sin castigo ante la justicia de Dios. 

jueves, 18 de septiembre de 2014


ROSMERY MAMANI EXPONE OBRA 
DEDICADA A SUS RAÍCES AYMARAS


Como una muestra de reivindicación y homenaje a la dignidad de los hombres, mujeres y niños que viven en la ciudad de El Alto, la artista Rosmery Mamani Ventura expone desde pasados días, en Artespacio CAF, su muestra titulada “Sonidos de la imaginación”, la cual resalta la expresión de la cultura aymara.

Mamani presenta pinturas al óleo y al pastel al igual que objetos descubiertos en la vida real intervenidos con resina y pintura que devela el interés de la artista por los seres humanos, sus actividades y sus costumbres.

Para Cecilia Lampo, curadora de Artespacio CAF y asesora artística de la muestra, la obra de Mamani es una expresión genuina de la cultura aymara contemporánea. “Rosmery Mamani se manifiesta a partir de los cánones de la pintura clásica europea. Este nuevo modo de expresión, muy diferente al de los antiguos aymaras, está haciendo escuela en las ciudades del Alto y de La Paz”, dijo.

Lampo explicó que las representaciones pictóricas son reproducciones hiperrealistas, retratos de personas, dibujos y pinturas de peces, pájaros y objetos encontrados. “Técnicamente estas representaciones son tan fidedignas que dan la impresión de ser fotografías más reales que lo real”, agregó.

La artista

Rosmery Mamani Ventura nació en la comunidad Cajiata, provincia Omasuyos en las orillas del lago Titicaca del departamento de La Paz. A los 14 años se fue a vivir a la ciudad de El Alto, urbe donde reside y desarrolla su trabajo artístico.

Desde muy pequeña mostró su talento plasmando retratos y dibujos de sus compañeros de infancia y sus profesores de la escuela. Terminados sus estudios, en 2002 comenzó a trabajar como freelance realizando retratos y paisajes. En 2005, tras la inauguración de la Escuela de Municipal de Artes, el famoso acuarelista Ricardo Pérez Alcalá descubrió el potencial de la joven artista y decidió convertirse en su mentor.

Mamani también ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Bolivia, España, Francia y Taiwán.

El público podrá apreciar la muestra en Artespacio CAF, ubicada en la avenida Arce Nº 2915 (San Jorge) hasta el 24 de septiembre de 2014. Los horarios de visita son de lunes a viernes de 9.00 a 12.30 y de 14.30 a 18.30 horas. El ingreso es gratuito.

Fuente: El Diario, La Paz, 18/09/2014

domingo, 31 de agosto de 2014

TEATRO EN LA CIUDAD DE EL ALTO


 "El Grito" vuelve a triunfar en El Alto

Como estaba previsto el elenco orureño de teatro "Exilio" participó del primer Festival Internacional de Teatro El Alto (Fitea), donde tuvo la oportunidad de compartir escenario con elencos de Bolivia, Perú y Australia, esta vez presentando "El Grito", que logró sorprender al público alteño.

Según comentó el director del elenco, Andrés Alcócer Boyerman, el certamen que se desarrolló hace un mes fue todo un éxito, pese a ser una primera versión, donde destacó el compromiso quijotesco de los organizadores y colaboradores para cumplir con las expectativas de los ocasionales asistentes a toda la actividad teatral.

"Admiramos la labor quijotesca, pues al ser el primero da todavía más para pensar, de lo que costó este festival principalmente por la gran acogida que se da a los artistas, debo ponderar la gentil atención de los organizadores pues fuimos atendidos y acogidos con gran amor y con lujos a veces no esperados, cabe destacar la cantidad de gente que se mueve por este festival pues si bien faltan algunos detalles el bosquejo de o que en realidad quieren vislumbran los organizadores es bueno ya que debemos de tomar en cuenta que se trata de otro público", remarcó.

Esta vez Teatro "Exilio" junto al talento de Katherine López, presentó "El Grito" obra del dramaturgo y director de teatro, Eduardo Perales Sánchez, monólogo de un solo acto, que trata sobre el mundo de un artista, que está rodeado por una infinidad de tristezas y alegrías. Que fue asimilada y aceptada por el público de El Alto.

Pese a su carácter revolucionario del pueblo alteño, se destacó la buena respuesta de los espectadores a todas las propuestas que se presentaron en este festival, que ahora apunta a ser uno de los más importantes del país, con la esperanza que en la próxima versión se pueda apreciar más participación de las autoridades.

"Este festival va apuntándose como uno representativo a nivel nacional, porque vimos que la calidad de la obras es altísima y que va siendo un compromiso para mostrar cada año lo mejor, por otro lado vemos con gratitud el que hayan desarrollado un festival con tan pocos recursos y apenas con el apoyo del municipio, que creo ahora que vieron el nivel de lo que realmente significa teatro han podido notar que lo que hace su gente vale mucho y que desde esa perspectiva esto crezca cada año más", enfatizó Alcócer.

Fuente: La Patria, 31/08/2014

lunes, 25 de agosto de 2014

ONCE ARTISTAS DE EL ALTO EN UNA MUESTRA


30 pinturas, tejidos, esculturas, dibujos en “Formas y trazos a 4.000 metros de altura”

La exposición Formas y trazos a 4.000 metros de altura, que se inaugurará el miércoles 27 a las 19.00 en las salas temporales del Museo Nacional de Arte (MNA), reconoce el desarrollo de un “importante movimiento artístico de El Alto”.

Es una muestra colectiva que incluye trabajos de Mónica Rina Mamani, discípula del desaparecido Ricardo Pérez Alcalá, y de Douglas Rivera, ganador del Gran Premio del Salón Municipal Pedro Domingo Murillo de este año.

Fátima Olivarez, curadora de la exposición, sostiene que la selección de los artistas y las obras  permite acercarse y valorar la diversidad de propuestas con las que se desarrolla un importante movimiento artístico en El Alto.

Pinturas, dibujos y esculturas de Gonzalo Condarco, Flavio Ochoa, Johnny Quevedo y Mario Careaga integran la propuesta.

Adda Donato, Dennis Espinoza, Delia Guarachi, Rossmery Mamani y Adamo Mollericón completan la nómina de los artistas que expondrán sus trabajos hasta el 21 de septiembre.

Fuente: La Razón / Rubén Vargas / La Paz / 25 de agosto de 2014

viernes, 22 de agosto de 2014

MUNICIPALIDAD PUBLICA ENSAYOS DE VÍCTOR MONTOYA


Se reeditó recientemente “El eco de la conciencia”, libro de ensayos de Víctor Montoya, quien dijo haber escrito esta obra durante sus años de exilio en Suecia.

El libro se publicó por primera vez en Estocolmo, en 1994, razón por la que no se difundió debidamente entre los lectores bolivianos.

Esta segunda edición, auspiciada por el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí, tiene la finalidad de dar a conocer la producción ensayística de Montoya en el territorio nacional.

Los seis ensayos presentan una extensa bibliografía, que el autor usó para fundamentar sus tesis en torno a las causas de la violencia humana, los orígenes de la opresión de la mujer, los métodos pedagógicos en el sistema educativo, la biología racial del nazismo alemán y el atropello a los derechos de los niños.

El último ensayo, escrito en forma de relato, es un recuento de los pasajes y personajes de la guerrilla del Che en Bolivia; un acontecimiento histórico que, por la magnitud de sus causas y consecuencias, tuvo simpatizantes y detractores en todo el mundo.

“El eco de la conciencia”, aparte de ser una obra imprescindible para los estudiosos de los temas mencionados, es un compendio que transmite, de un modo implícito, la orientación ideológica y el compromiso social del autor.

“El eco de la conciencia” es la segunda obra de Víctor Montoya, que el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí decidió respaldar dentro de su programa cultural de rescate y promoción de los autores que, con su incansable labor en el campo de las letras, contribuyen al fortalecimiento de la literatura boliviana.

En 2013, bajo la gestión del burgomaestre René Joaquino Cabrera, se publicó también “Conversaciones con el Tío de Potosí”, un volumen de treinta relatos basados en el personaje central de la mitología minera, que tuvo excelente acogida a nivel nacional e internacional.

 “El eco de la conciencia”, en opinión de su autor, es un llamado a la conciencia de quienes están comprometidos con la realidad social, la recuperación de la memoria histórica y las transformaciones socioeconómicas que mejoren las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Víctor Montoya, además de cuentos, novelas y ensayos, escribe crónicas para diversos medios de prensa. Su obra literaria está traducida a otros idiomas y cuenta con varios reconocimientos en el ámbito cultural.

miércoles, 20 de agosto de 2014

"LOS OLVIDADOS" SE ESTRENA EN EL ALTO


La película Olvidados, dirigida por el mexicano Carlos Bolado, se estrenará esta noche a las 19.00 en el cine Plaza de El Alto (calle Alfredo Sanjinés 500, Ciudad Satélite). La cinta, en sus dos primeras semanas de exhibición, ha recibido aproximadamente 20.000 espectadores, informó uno de sus productores, el cineasta Paolo Agazzi.

“Según los datos que tenemos, en las dos semanas que llevamos de proyección hemos recibido más de 20.000 espectadores. El filme continuará en cartelera y se podrá ver en nuevas salas como la de El Alto”, informó el realizador.

La película, producida y coescrita por la actriz boliviana Carla Ortiz, gira en torno a las memorias de un general retirado que fue partícipe de la operación Cóndor, una campaña de represión instaurada por los gobiernos militares dictatoriales de América Latina.

Así, la historia muestra el calvario que padecieron los opositores a los regímenes de facto de los 70, por lo que Ortiz advirtió antes del estreno que la cinta tiene escenas fuertes.

Es por ello que hoy a las 15.00 se realizará un foro debate sobre el filme en la Cinemateca Boliviana (Óscar Soria 100). Participarán en la charla los actores Carla Ortiz, Cristian Mercado y Bernardo Peña. También se invitó a familiares de desaparecidos. Después de la función y la charla, los actores firmarán autógrafos.

Fuente: La Razón / Jorge Soruco/ 19, agosto, 2014 

miércoles, 30 de julio de 2014

MUESTRA DE RINA MAMANI RECUERDA A PÉREZ ALCALÁ


Hoy se abrirá la exposición en la galería Arte San Miguel

“Esta joven artista parece dar un aporte al cimiento de la pintura boliviana”. Así presentó Ricardo Pérez Alcalá a su discípula Mónica Rina Mamani, quien abre esta noche una exposición en homenaje a su fallecido mentor.

“La exposición es un regalo para mi maestro. Por ello cada uno de los cuadros que la forman son de alguna faceta de la vida de Ricardo Pérez Alcalá, de su casa y de mis memorias de los ocho años que pasé bajo su tutela”, recordó la artista plástica.

La muestra denominada Dedicada a mi maestro, que estará en la galería Arte San Miguel (Pankara 1002, San Miguel) hasta el 13 de agosto, está conformada por 26 cuadros de distinto tamaño. Todos hechos con acuarela sobre superficie sólida, que Mamani aprendió de Pérez Alcalá. “La diferencia es que yo trabajo sobre paneles, mientras que mi maestro trabajaba sobre madera”, explicó Mamani.

La inauguración de la muestra será esta noche a las 19.30. Mamani escogió la fecha porque se recuerda el cumpleaños de Ricardo Pérez Alcalá, quien nació un día como hoy en 1939 en Potosí. Claudia Pereyra, responsable del espacio artístico, recordó que tras la muerte de Pérez Alcalá, su alumna reservó este periodo para recordar a su maestro.

Ricardo Pérez Alcalá falleció el 23 de agosto del año pasado. Es considerado como uno de los principales artistas bolivianos, representando al país en festivales, bienales y muestras en el exterior.

El acuarelista potosino trabajó con Mónica Rina Mamani entre 2005 y 2013. Las memorias de este periodo se convirtieron en imágenes de la muestra. “Además de un retrato del maestro y su área de trabajo”, agregó la pintora alteña.

Cuando Rina Mamani comenzó a exponer, Pérez Alcalá la presentó asegurando que “se trata, en principio, de una pintora: que en medio de la avalancha y el vértigo que llaman modernidad, logra una ruptura, por ser fiel a su técnica soberbia y su imaginación insondable. Su obra es una reflexión acerca del desamparo, que la artista retrata paradójicamente, haciendo hincapié en los objetos que funcionan como símbolos de eternas esperas”.

Fuente: La Razón, Jorge Soruco / 30/ 07/ 2014

jueves, 24 de julio de 2014

UN POEMA DE WILLY FLORES QUISPE



¿Qué si se debe amar? 
Siempre te he amado... 
Te amo 
me amas. ¿Nos amamos? 
En este delirio ciego. 
Donde sólo la noche 
nos mira soslayada 
y escucha hospitalaria... 
Lo íntimo de cada palabra 
mil metáforas 
murmurándote amores. 

Mi amor envejece fugitivo 
en la playa del beso que se parece a mí 
sombra agotada 
y tan mío 
en el muro del agua que nos separa. 


Amor ya no quiero verte desairada, 
amor ya no quiero lastimarte 
siento que mi ojos te golpean 
cuando te miran, 
el frío de mi cuerpo te pone triste. 

¿Qué si se debe amar? 
Si siempre te he amado. 
Soy el músico que naufraga en un pentagrama, 
soy el mendigo que delira en un buffet 
soy el payaso que en su mesura solloza. 

Ahora estoy jodido 
embriagado en el lloriqueo 
tatuajes en cada lágrima 
agobiados dicen te quiero 
sufrir, penar, 
llorar, rabiar 
todo por amar 
mi semi presencia no te sirve. 

¿Qué si se te puede amar? 
Si siempre y tanto te he amado 
ahora me voy por el camino del olvido 
las piedras tropezaran conmigo. 
En la caída primera 
el dolor dejará la quimera 
de volver porque ya me habré ido. 
Desmayado, 
herido, 
atrofiado 
me quedaré en estas playas tristes 
desde aquí contemplaré errante 
a tu anhelo abandonado 
donde tus ansias esperan a tus mismas ansias 
tus pies meciéndose rendidos 
en la huella del agua enturbiada. 
¡Oh!, naufragio perdona mis agravios. 

¿Qué si se debe amar? 
Si siempre te he amado 
pero ya no quiero verte vestida de sol 
disfrazada de luna y estrella 
quédate tranquila viendo disiparse 
este sueño de niño. 

Ya no quiero buscar tu huella en la noche 
ya no quiero verdades en tu duda 
forzando tus complejos 
me iré huyendo de mi desconsuelo 
abandonare el amparo de tu cielo 
como fugitivo me ocultaré de tu tarde gris 
no pararé 
qué importa mi dolor 
cuando sé que es más grande tu dolor 
ahora que no vivo 
todo te conduce hacia una gruta 
ay, naufragio 
nuestro amor se ha refugiado en el zorzal 
y se pierde en el ocaso. 

¿Qué si se debe amar? 
Si siempre te amaré 
y cuando recuerde el pasado 
yo también me vestiré de sol, 
de luna y estrella 
para cuando tú me mires; 
rías, sufras, maldigas y llores 
entonces habré fracasado 
y aún la puerta de mi corazón 
se encontrará abierta.

(Del libro: En plusvalía, 2006) 


Willy Flores Quispe nació en Ilabaya, prov. Larecaja de La Paz. Es Actor, declamador, narrador, poeta y director del centro ALBOR arte y cultura. Cursó estudios en comunicación en la Universidad Mayor de San Andrés. Participó en festivales de teatro y poesía tanto a nivel nacional como internacional. Su obra ha sido reconocida con innumerables distinciones y premios. Es autor de los libros “En plusvalía” (2006), “Búho blanco” (2012) y del CD titulado “Para amarte”, en el cual interpreta poemas de autores latinoamericanos. Es un permanente animador cultural en la ciudad de El Alto.