miércoles, 24 de diciembre de 2014


500 PARTICIPANTES EN EL PREMIO NACIONAL PLUMA DE PLATA


Un total de 12 jóvenes, entre más de 500 candidatos, fueron galardonados  por su obra literaria y artística, en el marco de la octava versión del Premio Nacional Pluma de Plata.  

El tema central de la octava versión del Premio, organizado por el centro Albor de arte y el Círculo Literario de El Alto, fue la percepción y vivencia de jóvenes en materia de derechos sexuales.

Participaron en el concurso literario artístico jóvenes entre 15 y 30 años de edad, representantes de los departamentos de Pando, Potosí, Chuquisaca, Oruro, Cochabamba, Tarija y La Paz, en áreas de poesía, cuento, pintura y dibujo.

También apoyó la organización del Premio el viceministerio de Descolonización, cuyas autoridades destacaron  la democratización del acceso a la cultura, habiendo mencionado como ejemplos la edición de las 15 novelas Fundamentales de Bolivia y la realización del Festival de Pollera.

Willy Flores, director del Albor,  manifestó que los organizadores se sienten felices porque este año participaron alrededor de 500 artistas, entre literatos y artistas plásticos en el Premio Pluma de Plata. "Creemos que Pluma de Plata se ha convertido en una vitrina literaria y eso ha sido gracias a los medios de comunicación, nosotros ponemos en carteleras a los artistas y producto de ellos, logran una proyección. Sensiblemente el pluma de plata no cuenta con una subvención de un apoyo económico para poder premiar con dinero a los artistas", dijo Flores.

Las obras ganadoras del Premio en poesía son Castillo de miel y de piedra (Nataly Cristal Vargas), Nuevos espíritus callejeros (Hernán Ramos Queso) y Adara (Maura Maribel Acarapi), mientras que en cuento son Sole (Jafeth  Esteban Mamani Yanarico), La candela de Martín (Patricia Rojas Gonzales) y Victoria felicidad (Lissett Varinia Carvajal Vélez).

DIBUJO

En la especialidad de dibujo, fueron galardonados  los trabajos Ciclo de la vida (Karen Rocio Choque Kalla), Identidades (Elvis Alanoca Chura) y Publicaciones con rostro (Carlos Rodrigo Cortez Mayta), en tanto que en pintura figuran Visión de águila (Meri Delicia Nina Mamani), Superficialidad interna (Juaquin Machaca Mamani) y Mi refugio (Luna Flores Silva).

Las obras ganadoras fueron consideradas por el jurado calificador como innovaciones poéticas y artística en las que se destacó la utilización de figuras metafóricas.

Fuente: ABI, La Paz, 23 / 12 / 2014  

miércoles, 17 de diciembre de 2014

JÓVENES CAPTURAN LOS SECRETOS DE EL ALTO
DE EXTREMO A EXTREMO


 Un grupo de cineastas abre su primera exposición con 10 fotografías, un video de 20 minutos y objetos-arte que identifican los contrastes de su ciudad.

El 2010, más de 10 estudiantes de la carrera de Cine de la  Escuela Municipal de Artes  de El Alto   fundaron un grupo  para   producir una serie de    cortometrajes     que buscan revelar   los secretos  de   su ciudad.

El desafío no fue nada fácil. Cuatro años después,  en el grupo sólo quedaron cinco  integrantes: Eduardo Chávez, José Serrudo, Osmar Quiroz, Edson Chambi y Elayne Patzi.

El grupo, que lleva el nombre de Tres-E, siguió  con el proyecto y  capturó   los misterios de esa urbe  a través de fotos y videos,  que  dan vida a su  primera  muestra.


El Alto de extremo a extremo

La exposición fue montada en   la Sala Negra del Centro Cultural de España en La Paz (CCELP) y permanecerá abierta hasta febrero.

Uno de los objetivos  de la exposición  es   transportar  al  visitante a   El Alto a través  de  la música, las imágenes y   una variedad de objetos. "Cuando vi la sala, por la forma que tiene (que es larga y rectangular), se dio la idea de  hacer una pantalla panorámica de  12 metros y mostrar El Alto de extremo a extremo”, contó Chávez.

En la pantalla extendida se proyecta un video de 20 minutos con imágenes de la Ceja, Kenko y Río Seco. "Es una mirada externa, sin influir en lo que pasa, pero sí mostrando los contrastes, los extremos que hay en la ciudad. Sin ánimo de criticar, pero tampoco elogiar la ciudad en que vivimos”, agregó el creador.

Según Chávez, la preparación de la muestra duró varios meses por la recolección de imágenes en puntos definidos, grabados con dos cámaras para lograr el efecto panorámico que buscaban,  la selección de las   fotos y la preparación de los objetos-arte. "Tenemos cinco fotografías de Juan Carlos Aduviri, que participa como invitado en la muestra”, acotó.

En cuanto a los objetos-arte,  en la entrada se aprecia un muñeco colgado que tiene un  letrero que dice "ladrón  pillado”, un panel con pequeños avisos multicolores de oferta de empleos. Además, hay  una tela de fondo con un dibujo de un recorrido visual por El Alto, hecho a mano y un montón de hojas de coca. "Son elementos  subjetivos que siempre se encuentran en El Alto”, acotó Chávez. 

Fuente: Milen Saavedra, Página Siete, 15/12/2014

domingo, 14 de diciembre de 2014

CUENTO BREVE DE VÍCTOR MONTOYA


LOS CABALLOS

Los tres caballos, que me acosaban en el sueño, saltaron de las nubes y cayeron en la pradera, cerca de un lago en cuyas aguas se reflejaba la luna. Los miré a lo lejos, pero al verlos venir a mi encuentro, me eché a correr atravesando montes, ríos y quebradas, hasta que de pronto me escabullí en un huerto.

Caminé escuchando el retumbar de los cascos. Atravesé un arco iris y aparecí ante una inmensa llanura. En el horizonte se hundía el sol con su rosado resplandor, mientras una bandada de pájaros se dispersaba en el cielo.

Aunque estaba  en otro tiempo y lugar, seguía corriendo como empujado por el viento. Di un traspié y caí en redondo. Me levanté de un brinco y seguí corriendo sin volver la mirada.

Los caballos avanzaban al galope. Ninguno llevaba jinete, salvo un cuerno en la frente. Parecían caballos domados, pero no tenían amos. Lucían alas en las patas y en el lomo; eran blancos, fuertes y briosos.

Aunque los tenía cerca, muy cerca, seguía apretando el paso, mientras mis energías se me iban por las piernas. No pensaba sino en ganar distancia. Mas como mis piernas no respondían al ritmo impuesto por mi instinto de sobrevivencia, me dejé caer rendido.
 
Los caballos me cruzaron. Se detuvieron en seco. Se alzaron sobre sus patas traseras y relincharon lanzando llamas como dragones. Los miré desde abajo, lleno de pasmo y espanto. Ellos se acercaron al trote, haciendo crujir los dientes y dando coces en el aire. Me bañaron con una lluvia de babas, mientras me hablaban en un idioma desconocido, con inflexiones de dialectos pretéritos.

–¿Qué quieren? –les pregunté.

Los caballos se levantaron sobre sus patas traseras, aletearon el colmo de la velocidad y se elevaron al cielo, las alas desplegadas y las crines tendidas al viento.

Al despertar, escuché desplomarse la puerta en medio de una polvareda que se disipó en el ámbito. Mi madre entró en el cuarto, me lanzó una mirada furtiva y dijo:

–¿Dónde están los caballos?

Me restregué los ojos y limpié el sudor de mi frente.

–¿Qué caballos? –pregunté.

–Los caballos que te perseguían en el sueño –contestó.


KAWALLUNAKA

(Traducción del español al aymara: Félix Layme Pairumani)

Uka kimsa kawallunakawa, samkana arknaqkituxa, qinayanakata thuqhtanisawa pamparu williqtani, mä quta jak’aru, uka umana phaxsisa ajanupa uñacht’ayasïna. Wali jayaruwa uñttha, ukata nayaru uñjasaxa jikxatiri, walipuniwa qullu pata qullu pata, jawiranaka, q’awa q’awanaka jalakipawayxtha, mä muxsa achu quqa quqa muyaru laqa imantasxtha.

Kawallunaka takt’atapa ist’asawa saraskayätha. Mä kürmi manqhnama jalakipawaytha ukata mä jach’a pampanwa uñstxtha. Jaya tukusina intsa anti qhanapampi chhaqhaskänwa, ukkañkamaxa mä walja qutu jamach’inakawa alaxa pachana tutukjtaskäna.

Yaqha pachankaskayäthsa, thayana nukht’atjama jalaskakiyäthwa. Maya t’anqhtasawa muruqt’ata tinkxtha. Maya thuqht’apisawa sayt’tha ukata jani qhipha uñtasisa jalaskakthwa.

Kawallunakaxa p’utukisawa chhukhusinkakiwa. Janiwa mayasa jaqina lat’xatatäkänti, mä waxrakiwa paranakapana utjäna. Uywasa yatinuqtayata kawallunakjamänwa, ukata janiwa jaqipaxa utjkänti.

Jak’ankaskitänsa, ancha jak’ankaskïpansa, ch’amajaxa kayunakajana janisa utjxänxa, t’ijuskakiyäthwa. Atipt’añaki jayankañaki lup’iskayätha. Ukatsa kayunakajasa janiwa qhisphiñataki t’ijurjamäkxänti, atipjatawa tinkxtha.

Kawallunakaxa chhukhukipxituwa. Mayaki sayt’ari. Qhiphäxa kayunaparuwa sayt’ari ukata dragón kikpakjama nasata nina phusarasa qanchiri. Wali mulljata ukhamawa ancha musparata manqhata uñkattha. Chhukhukamawa jak’achanxitu, laka ch’akanakapa k’arakiyasa ukhamaraki ch’usaru mat’aqisisa. Thusunqayampiwa q’ala ch’arant’asa juq’untayxitu, mä jani uñt’ata aruna parlkasaxa, kawki pacha arunakapampiwa parlitu.

–¿Kunsa munapxta? –sisthwa.

Kawallunakaxa qhiphäxa kayunakaparuwa sayt’ari, wali laqa chhiqhanaka jap’aqisa alaxa pacharu thuqhtawayxi, chhiqhanakasa ayatatata kunka ch’awaranakapasa thayana janatatatawa chhukhtawayxapxi.

Sartasaxa, uta punku jiq’i maljtata taypina tinkuriki  ist’tha ukhamaraki uñjtha. Mamajawa utaru mantani, nayaru wali uñkatasa situ:

–¿Kawkinkisa kawallunakaxa?

Nayranaka qaqurastha ukhamaraki jump’ijsa parata laqawa picharastha.

–¿Kuna kawallunaka? –sasawa siskht’tha.

–Samkana arknaqiri kawallunakä –situwa.


Víctor Montoya nació en La Paz, en 1958. Escritor, periodista cultural y pedagogo. Durante la dictadura militar, acusado de organizar actividades subversivas, fue perseguido, torturado y encarcelado. Fue exiliado a Suecia en 1977, tras haber sido liberado por una campaña de Amnistía Internacional. Es autor de más de una decena de libros entre novelas, cuentos, ensayos y crónicas. Dirigió las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Su obra mereció premios y está traducida a varios idiomas. Escribe en publicaciones de América Latina, Europa y Estados Unidos. Reside en la ciudad de El Alto.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

ALBOR CONVOCA AL CONCURSO “PLUMA DE PLATA”

 
En esta nueva versión cuatro son las categorías, el certamen convoca al concurso de poesía, cuento, dibujo y pintura.
El Centro ALBOR, Arte y Cultura, y el Círculo Literario anuncian  el lanzamiento de la  versión 2014 del Premio “Pluma de Plata”, el concurso de poesía, cuento, pintura y dibujo  está dirigido a jóvenes escritores y artistas plásticos, de 15 a 28 años de edad, de diferentes regiones del país.

 “Es un espacio para rescatar y generar a nuevos valores. Por ello hemos previsto una convocatoria de fácil acceso, nada burocrático. Deseamos que participen la mayor cantidad de poetas, cuentistas y artistas plásticos, que se inspiren en la problemática actual que vivimos como ser la violencia sexual, el feminicidio y el machismo”, Sostuvo Leticia Guarachi, responsable del Círculo Literario de El Alto.

Se tiene previsto elegir los mejores  poemas, cuentos, pinturas y dibujos para publicarlos en el libro o en un catálogo “Pluma de Plata 2014”, que será editado por el Centro Albor con el apoyo del programa Suma Thakhi II, con la finalidad de promover textos de consulta sobre las temáticas que aborda el concurso.

María Elena Cárdenas  coordinadora de Albor, mencionó que el propósito es promover la escritura, lectura y apreciación del arte, lastimosamente en El Alto y en el país no se cuenta con políticas culturales de promoción de nuevos valores. En las pasadas gestiones el concurso era poético, mas en este año se decidió incursionar en otras disciplinas artísticas.

“La VIII versión del Premio “Pluma de Plata” será una homenaje a las mujeres víctimas del feminicidio, será un llamado a las mujeres a denunciar las agresiones sexuales, físicas y psicológicas y pretende interpelar el machismo en todas sus manifestaciones”, concluyo Cárdenas.

MODALIDAD

La modalidad del concurso consiste en la presentación del poema y el cuento con dos copias originales, que deben ser entregadas en un sobre, y en otro sobre dos fotocopias del carnet de identidad del participante más sus datos personales. Los artistas plásticos deberán hacer llegar sus pinturas y dibujos en cualquier técnica y los tamaños, podrán ser máximos en 60 x 40. Todos los requisitos deberán ser entregados hasta el 6 de Diciembre para el interior del país, a la casilla postal  28033 y hasta el 6 de Diciembre para los participantes de las Ciudades de La Paz y El Alto, en el mes de noviembre se efectuará la premiación correspondiente, cuyos ganadores se hará acreedores  a la  estatuilla  “Pluma de Plata” en cada categoría, además de diplomas y lotes de libros.

Los trabajos deben ser llevados a las oficinas de ALBOR ubicadas en la calle Constantino de Medina, ubicada en la calle 6 de la zona Villa Dolores. Informes a los números 71515900-65723904

viernes, 28 de noviembre de 2014

LOS “CUENTOS DE LA MINA” EN LAS TABLAS


El Teatro Kusisiña, conformado por los jóvenes actores Roberto Espinal y Rosa Paye, presentó el viernes 28 de noviembre, en el Rajatabla Café-Bar, el montaje de “CUENTOS DE INTERIOR MINA, DONDE EL DIABLO DOMINA”, basado en las narraciones del escritor Víctor Montoya, quien reside actualmente en la ciudad de El Alto.

Los temas y personajes fueron teatralizados en base a los cuentos: “La k’achachola”, “La viuda y el juku”, “La palliri”, “El Imán y la chola forastera”, entre otros. Una acertada elección para recrear el mundo minero, cuyo personaje central es el Tío, un ser ambivalente que, al ser diablo y dios a la vez, sintetiza el sincretismo religioso entre el catolicismo occidental y las creencias paganas de las culturas andinas.

Los “Cuentos de la mina”, obra que cuenta con varias ediciones y traducciones a otros idiomas desde el año 2000, es un rico mosaico de narraciones que, tanto por el estilo literario como por el tratamiento del tema, pueden ser adaptadas al teatro sin mayores dificultades; una labor que, con ingenio y experiencia actoral, fue realizada con admirable solvencia por los miembros del Teatro Kusisiña.

Los actores

Rosa Paye es actriz, cuentera, maestra y directora alteña. Participó en la película boliviana “El Cementerio de los Elefantes”, con el personaje de “Marlene”. Es integrante del grupo “Teatro del Quijote” y presentó recientemente su espectáculo “Cuenta Pankarita”.

Roberto Espinal es artista, cuentero, titiritero, payaso y actor de cine. Forma parte del “Teatro del Purgatorio” y es miembro de la Asociación Cultural Artepresa. Este joven alteño participó en la película “Evo Pueblo” y en el cortometraje “Impunidad”. Como narrador de cuentos orales, estuvo presente en festivales de Bolivia, Perú, Paraguay, Argentina, México, Paraguay y Venezuela. Es premio Payaso de plata, 2006, y Payaso de Oro, 2008.

domingo, 16 de noviembre de 2014

CINE EUROPEO LLEGA A EL ALTO

Afiche oficial de la muestra 
Por: Miguel Rivera

La Unión Europea promueve el diálogo con Bolivia a través del cine en la XV Muestra de Cine Europeo.

La nueva versión de la actividad anual llega con la novedad de que, además de La Paz, también tendrá presentaciones en la ciudad de El Alto.

Además, la selección de películas incluye tres filmes bolivianos, que se exhibirán en el marco de una serie de talleres dictados por reconocidos cineastas nacionales.

Mela Márquez, directora de la Cinemateca (espacio paceño donde se exhibirán los filmes), explicó que la muestra busca establecer un diálogo entre el viejo continente y Bolivia a través del cine, ya que permite mostrar y comprender las distintas culturas mediante el audiovisual. “El cine es un viaje perfecto”, manifestó. Además, valoró el hecho de que esta actividad se haya mantenido vigente en el calendario cultural  por 15 años, habiéndose institucionalizado en La Paz.

Wálter Mur, oficial de Prensa e Información de la Unión Europea, explicó que de lo que se trata es mostrar diversidad y brindar al público una oferta contemporánea.

El cineasta Marcos Loayza, curador de la muestra, explicó que la selección de este año incluye a nueve países europeos (Alemania, Dinamarca, España, Francia, Finlandia, Italia, Países Bajos, Suecia y Suiza), además de Bolivia como invitado especial. Indicó que se eligieron los 23 filmes de acuerdo a la aceptación del público y su participación en varios festivales, conformando así una selección de alta calidad.

Loayza informó que, de forma paralela a la exhibición de los filmes nacionales, se darán talleres a cargo de Paolo Agazzi, Antonio Eguino y su persona, del 21 al 23 de este mes.

También resaltó que la Muestra se realizará en El Alto, en el teatro Compa Trono, ubicado en Ciudad Satélite, con la exhibición de cinco filmes, desde el lunes 17 al viernes 21.

En la Cinemateca el evento empieza hoy y concluirá el 26 de noviembre. Habrá tres funciones diarias, a las 17.00, 19.00 y 21.00, dada la cantidad de filmes participantes.

La grilla completa de películas se encuentra en la página web www.cinematecaboliviana.org o en la página de facebook: 15a Muestra de Cine Europeo.

Fuente: Cambio, La Paz, 11/12/2014 

martes, 4 de noviembre de 2014

EL SACRIFICIO


Por: Víctor Montoya

Se cuenta que a la altura de la Curva del Diablo, en la autopista que une las ciudades de La Paz y El Alto, justo a las doce en punto de la noche, se aparece a un costado de la carretera una joven fantasma, quien, con el brazo levantado al nivel de la cabeza, hace autostop a los choferes que conducen en estado de ebriedad y a gran velocidad.

Los alteños, conocedores de esta tenebrosa aparición, dicen que se trata del espíritu de Sagrada Santos Mamami, una muchacha de regular estatura, ojos claros, contextura delgada y cabellera lacea, quien una mañana salió de su casa rumbo a la Universidad Pública de El Alto (UPEA), donde cursaba el segundo año de la carrera de odontología. Sus compañeros de curso no la vieron en clases durante el día, por cuanto supusieron que tuvo algún tipo de percance.

Los padres de Sagrada Santos Mamani, al comprobar que no retornó a casa y acosados por un extraño presentimiento de que algo grave le pasó, alertaron a las autoridades pertinentes sobre su misteriosa desaparición, imaginándose lo peor y explicándoles que, siempre que ella tenía algún contratiempo, solía reportarse de inmediato por medio del celular.

Tres días después, los efectivos de la Fuerza de Lucha Contra el Crimen encontraron el cuerpo desnudo y decapitado de la desaparecida en las inmediaciones de la Curva del Diablo. El cadáver, que yacía cubierto por unas ramas entre los matorrales del bosquecillo, tenía las extremidades devoradas por los perros callejeros.

En el mismo lugar, muy cerca del altar del Diablo, la policía halló una bolsa negra de plástico, en cuyo interior había un papel con un texto de música rock y un corazón de res, que tenía incrustados más de una treintena de alfileres con puntas de distintos colores.

La policía se mantuvo hermética sobre los detalles del hecho, pero, pese a ello,  salió a luz pública la información de que la joven, de carácter alegre y trato amable, fue secuestrada, a medio camino entre su casa y la universidad, por una pandilla de adolescentes, que la condujeron en un auto hasta la Curva del Diablo, con los ojos vendados, amordazada y maniatada.

Cuando arribaron al lugar, aparcaron el auto en un recodo de la carretera y aguardaron la medianoche. Después procedieron con su siniestro plan. Se apearon del auto y caminaron por un sendero hacia el altar del Diablo, que está como empotrado al pie de una montaña empinada y con poca vegetación, por donde cruza un riachuelo de aguas turbias precipitándose desde una quebrada.

Allí, en medio de un ambiente dantesco y bajo la escasa luz de la luna, los adolescentes satanistas tumbaron a Sagrada Santos Mamani contra el suelo, le despojaron de sus prendas, pero sin quitarle la venda de los ojos ni la mordaza. Luego extrajeron de una mochila el instrumental para celebrar el ritual de sacrificio de sangre en honor al Diablo, convencidos de que el rito satánico les proporcionaría dinero para formar una banda de rock pesado.

Encendieron velas negras alrededor del cuerpo desnudo de su víctima, rociaron el suelo con aguardiente y pronunciaron oraciones renunciando a Dios, para luego entregarse a merced de Satanás, cuyo nombre invocaban para sentir su presencia y suplicarle, a cambio del sacrificio, el dinero que necesitaban para comprar los instrumentos musicales.

Al cabo de un tiempo, bajo los efectos del alcohol y las drogas, desfilaron uno a uno por el cuerpo de Sagrada Santos Mamani, quien se resistía y retorcía sin poder gritar ni verles la cara, mientras ellos hacían gala de su desenfrenada fechoría, como si fuesen miembros de una manada de fieras salvajes.

Uno de ellos, puñal en mano, dio inicio al ritual de sacrificio, provocándole un corte entre los senos. La herida fue tan profunda, que la sangre brotó a borbotones. Otro adolescente sacó un pequeño cuaderno del bolsillo de su chamarra, untó su dedo con la sangre de Sagrada Santos Mamani y dibujó sobre la hoja cuadriculada un círculo que encerró a la estrella de David invertida.

El rito de sacrificio prosiguió entre invocaciones a Satanás y blasfemias contra el cristianismo, hasta que Sagrada Santos Mamani falleció desangrada a causa de varias puñaladas en el corazón. Los malhechores, a poco de salir del éxtasis provocado por el ritual satánico, decidieron decapitarla y abandonarla en el lugar, antes de marcharse por el mismo sendero por donde llegaron hacia el altar del Diablo.

Cuando la policía halló el cuerpo desnudo de Sagrada Santos Mamani, constató que tenía una serie de laceraciones y tatuajes de símbolos relacionados con las sectas que adoran a Satanás, como una estrella de David invertida y una imagen con cuernos en representación del Diablo, que le grabaron en el abdomen con la punta de un escalpelo. Su cabeza, que estaba tirada a un costado, con los cabellos apelmazados por la sangre, tenía todavía la venda en los ojos y la mordaza entre los labios.

No cabía la menor duda de que los autores del crimen pertenecían a una secta satánica y que, por las características del sacrificio y el texto de música rock encontrado en la bolsa de plástico, estaba conformada por una pandilla de adolescentes dedicados a practicar cultos maléficos para dar rienda suelta a sus aspiraciones casi nunca satisfechas.

La policía, en una de sus declaraciones a la prensa, manifestó que estos adolescentes, que compartían el gusto por la música de "Heavy Metal", la forma de vestir, hablar, gesticular, peinarse y hasta de comportarse, tenían en mente la sacrílega idea de que la veneración por el príncipe de las tinieblas les ayudaría a conseguir el dinero para adquirir los instrumentos electrónicos que necesitaban para armar una banda de música rock.

Al final, se supo también que detuvieron a uno solo de los presuntos autores, por lo que dejaron en suspenso la duda de que los demás seguían prófugos de la justicia. Sin embargo, desde el día en que se hizo el levantamiento del cadáver de Sagrada Santos Mamani, su espíritu se aparece en la Curva del Diablo, a un costado de la carretera, donde hace autostop a los choferes en estado de ebriedad, siempre a las doce en punto de la noche. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL CIBERNAUTA


Por: Víctor Montoya

Jhony Betanzos, como todo joven acostumbrado a lucirse con ropas de marca, auriculares modernos y celulares con múltiples aplicaciones, era un cibernauta compulsivo, adicto a las redes sociales y asiduo visitante de los sitios de pornografía dura.

Vivía en la ciudad de El Alto, donde sus padres amasaron fortunas gracias a una cadena de negocios que instalaron en las avenidas principales. Además, en su condición de “hijito de papá”, no necesitaba estudiar ni trabajar; era cuestión de que pegara un grito para obtener sus caprichos de niño mimado.

Una mañana que entró en la cocina, a la espera de que la empleada le sirviera el desayuno, hojeó el periódico que estaba encima la mesa y, por pura casualidad, leyó en la página de anuncios un texto que decía: “Cholitas hechiceras. Placer y confort en la Ceja de El Alto. Show de striptease al rojo vivo, bebidas afrodisíacas, masajes relajantes y atención sin apuros. Cholitas hermosas, traviesas, desinhibidas, te esperan para complacer tus deseos y hacer realidad tus fantasías eróticas, en un ambiente confortable y con mucha discreción…”.

Jhony Betanzos recortó el anunció y esa misma noche acudió al establecimiento de placeres sexuales, vestido como un gánster de película, con sombrero de ala ancha, camisa blanca, traje a rayas y zapatos lustrosos; tenía la curiosidad de conocer a las “cholitas hechiceras”, quienes hacían striptease bajo las luces de neón y deleitaban con un table-dance sujetas a una barra vertical, donde se lucían ejecutando bailes acrobáticos con la misma destreza de las artistas de circo.

En una pequeña cabina, ubicada a unos pasos de la puerta, pagó su entrada y luego se internó en el burdel, que apestaba a sudor, tabaco y alcohol. Avanzó entre lámparas a media luz y se sentó cerca de la plataforma, donde todas las noches se exhibía un espectáculo erótico, cuyas sensuales coreografías encandilaban a los jóvenes y devolvían la virilidad perdida a los viejos.

Al término del espectáculo, Jhony Betanzos, que tenía la mirada puesta en las curvas de una de las cholitas, que mejor meneaba las caderas en el escenario, despojándose de su lencería que no dejaba casi nada a la imaginación, se puso de pie y se apresuró en invitarla a su mesa, para tenerla como a su dama de compañía.

–Quiero compartir contigo –le dijo tomándola de las manos.

–Está bien –asintió ella, con un gesto afirmativo de cabeza y alzando la voz a un tono más alto que el de la música que zumbaba en el local.

–¿Cómo te llamas? –le preguntó, esforzándose por tratarla con modales de caballero.

Ella no quiso identificarse con su verdadero nombre ni apellido, así que, tras un breve silencio, se limitó a contestar:

–Aquí todos me conocen por la Barquito Chico. Y tú, ¿cómo te llamas?

–Jhony Betanzos, pero mis amigos, en las redes sociales, me llaman El Cibernauta…

Lo que esa noche empezó como una amistad casual y pasajera, terminó en un maravilloso acto de amor en uno de los alojamientos de la Ceja. Él puso el dinero y ella puso su experiencia de meretriz.

Jhony Betanzos, como todo hombre que alcanza las estrellas en una noche de encendida pasión, perdió la cabeza por los encantos de la “cholita hechicera”. De modo que no dejó de visitarla varias veces a la semana, hasta que al final le puso jaque a su corazón.

La Barquito Chico, quien se inició como dama de compañía en la ciudad de El Alto, desde que llegó de un pueblito del interior, nunca cayó en las galanterías de un hombre ni se enamoró de sus clientes, con quienes mantenía una relación fría y distante; pero esta vez fue diferente, estaba atrapada en las redes de Jhony Betanzos, quien le prometía cielo y tierra a cambio de que le correspondiera con su amor.

Mientras la Barquito Chico seguía ejerciendo su oficio en el burdel, Jhony Betanzos, desde que se levantaba hasta que se acostaba, pasaba los días enganchado a las redes sociales, a través de las cuales encontraba amigos virtuales, dispuestos a suministrarle imágenes de zoofilia, sadomasoquismo y pedofilia.

Pasado un tiempo, como suele ocurrir en la desenfrenada relación de los jóvenes enamorados, llegaron los conflictos de pareja. Él quería evitar a toda costa que la Barquito Chico continuara trabajando como meretriz; en cambio ella, que necesitaba dinero para enviar a su madre y sus hermanos, no desistía en su afán por seguir en ese oficio que no le agradaba en absoluto, pero que sí le retribuía con creces sus servicios y sacrificios.  

El enfado de Jhony Betanzos llegó a tal extremo que, una noche de crudo invierno y cielo encapotado, decidió esperarla cerca del burdel de las “cholitas hechiceras”, con el propósito de impedir su ingreso a ese antro de excesos carnales. Avanzó a hurtadillas por la calle, se escondió detrás de los autos aparcados contra la vereda y esperó la llegada de la Barquito Chico, quien empezó a provocarle un remolino de celos de sólo pensar que eran muchas las miradas que la desvestían antes de que ella se quitara las prendas y muchos los hombres que deseaban cabalgar como jinetes en las bronceadas colinas de su cuerpo.

Cuando la vio cruzar por la calle, encaminándose hacia el burdel, salió de su escondite con la decisión de detenerla antes de que alcanzara la puerta. En tanto ella, al advertir su presencia, intentó darse a la fuga, desesperada y temiendo lo peor, pero tuvo tan mala suerte que el tacón de su zapato se le atascó en el empedrado, dejándola desplomarse boca abajo y con la pollera arremolinada sobre su espalda.

La Barquito Chico, con el latido del corazón golpeándole contra su pecho, trató de incorporarse para volver a correr, pero él la alcanzó, se abalanzó sobre ella y la inmovilizó cogiéndola por las trenzas.

–¡Te pedí que te alejaras de la prostitución, el alcohol y las drogas! –le dijo en un tono imperativo.

Ella giró la cabeza con esfuerzo y replicó:

–Está bien. Me alejaré del burdel, pero ahora deja que me levante y luego nos vamos al alojamiento...

Un transeúnte, que casualmente apareció en ese instante, quiso socorrerla al ver que estaba siendo agredida por su pareja.

–¡Usted no se meta en lo que no debe! –le increpó ella, echando escupitajos contra el suelo–. ¡Es mi marido y tiene derecho a pegarme!

El transeúnte, sorprendido por la reacción de la mujer, los dejó a su suerte y prosiguió su camino.

Cuando la pareja llegó al alojamiento, donde solían dormir algunas veces, se desencadenó una acalorada riña ocasionada por los celos. Ella le reprochó su falta de consideración y tolerancia, y él la acusaba de ser una mujer libertina, capaz de entregarse a cualquiera que le pusiera los billetes entre las piernas.

La Barquito Chico, sintiéndose ofendida en lo más profundo de su dignidad, reaccionó contra el agravio propinándole una sonora bofetada, mientras le recriminaba por su mentalidad machista y su conducta de poco hombre.
  
Jhony Betanzos, con los nervios y el raciocinio al borde de un colapso, reaccionó como una fiera y la tumbó sobre la cama, le levantó la pollera y las enaguas, le quitó la tanga de un tirón y la violó sin miramientos ni contemplaciones.

Ella se resistió al acto bestial entre quejidos de dolor, pataleó y pegó manotazos por doquier, hasta que el violento acceso carnal culminó contra su voluntad. Se cubrió las piernas con la pollera y, entre sollozos de impotencia, amenazó con denunciarlo por maltrato y violación.

Jhony Betanzos, a poco de ajustarse los pantalones y temeroso de que ella cumpliera con su palabra, pensó que lo mejor era acabar con su vida. Entonces cogió la barra metálica que había en la habitación y le pegó un mortal golpe en la cabeza, dejándola seca y quieta como una piedra.

Después salió en busca de una ferretería, donde compró bolsas de plástico y un cuchillo de dimensiones apropiadas, con el propósito de decapitar y despedazar el cadáver. Una vez que completó la operación, tomó fotografías del atroz crimen con su celular, tiró los órganos internos por el inodoro y el resto del cuerpo, que sacó del alojamiento en las bolsas de plástico para evitar sospechas, arrojó en un basural frecuentado por los perros callejeros.

Jhony Betanzos, que se convirtió en el asesino de la mujer a quien le profesaba un amor enfermizo, retornó a su rutina cotidiana, convencido de haber hecho lo que debía hacer, aunque su tranquilidad no duraría por mucho tiempo, ya que cometió la imprudencia de compartir sus impresiones sobre el macabro crimen a través de las redes sociales, en las que incluso subió las fotografía que tomó con su celular; es más, en su cuenta de Twitter escribió: “No siento temor ni culpa, y mucho menos tristeza, por haber acabado con la vida de una ramera, que ofrecía su cuerpo por unas cuantas monedas”.

La policía, siguiéndole las pistas a través de las mismas redes sociales, no demoró en identificarlo y en dar con su paradero. Procedió a capturarlo y a entregarlo en manos de la justicia, que lo declaró culpable del deceso de la trabajadora sexual, cuyos restos jamás fueron encontrados, aunque se buscaron y rebuscaron en el basural indicado.

Cuando Jhony Betanzos fue sometido a una evaluación psicológica, para determinar su grado de lucidez mental al momento del feminicidio, los peritos coincidieron en que se trataba de un psicópata, con serios trastornos mentales, y no dudaron en tipificarlo como un sujeto altamente peligroso para la sociedad.

Lo encerraron en la cárcel de San Pedro, donde no estuvo ni un año, habida cuenta de que sus padres, prósperos comerciantes de la ciudad de El Alto, compraron los servicios de varios abogados y sobornaron a las autoridades de la justicia para que lo pusieran en libertad.

Jhony Betanzos, una vez absuelto de toda culpa, retornó a su casa en un flamante auto y sin otro deseo que continuar con sus aficiones de cibernauta. Su adicción al Internet era tan fuerte que, apenas puso los pies en su dormitorio, lo primero que hizo, ansioso por reengancharse en las redes sociales, fue encender su computadora personal.

El aparato electrónico, con poderosa capacidad de memoria y velocidad, tardó más tiempo de lo habitual en encenderse, pero cuando lo hizo, mediante una interfaz, apareció la nítida imagen de la Barquito Chico en la pantalla de cristal líquido, como si su bronceado y curvilíneo cuerpo hubiese recobrado vida dentro de la computadora.

Jhony Betanzos se quedó helado de susto; una sensación de pavor que se le intensificó cuando su víctima, que lucía los mejores atributos de una “cholita hechicera”, le dijo que tenía los días contados, lanzándole una mirada de advertencia y rencor, como recordándole que no hay un crimen perfecto y mucho menos un crimen sin castigo ante la justicia de Dios. 

jueves, 18 de septiembre de 2014

ROSMERY MAMANI EXPONE OBRA 
DEDICADA A SUS RAÍCES AYMARAS


Como una muestra de reivindicación y homenaje a la dignidad de los hombres, mujeres y niños que viven en la ciudad de El Alto, la artista Rosmery Mamani Ventura expone desde pasados días, en Artespacio CAF, su muestra titulada “Sonidos de la imaginación”, la cual resalta la expresión de la cultura aymara.

Mamani presenta pinturas al óleo y al pastel al igual que objetos descubiertos en la vida real intervenidos con resina y pintura que devela el interés de la artista por los seres humanos, sus actividades y sus costumbres.

Para Cecilia Lampo, curadora de Artespacio CAF y asesora artística de la muestra, la obra de Mamani es una expresión genuina de la cultura aymara contemporánea. “Rosmery Mamani se manifiesta a partir de los cánones de la pintura clásica europea. Este nuevo modo de expresión, muy diferente al de los antiguos aymaras, está haciendo escuela en las ciudades del Alto y de La Paz”, dijo.

Lampo explicó que las representaciones pictóricas son reproducciones hiperrealistas, retratos de personas, dibujos y pinturas de peces, pájaros y objetos encontrados. “Técnicamente estas representaciones son tan fidedignas que dan la impresión de ser fotografías más reales que lo real”, agregó.

La artista

Rosmery Mamani Ventura nació en la comunidad Cajiata, provincia Omasuyos en las orillas del lago Titicaca del departamento de La Paz. A los 14 años se fue a vivir a la ciudad de El Alto, urbe donde reside y desarrolla su trabajo artístico.

Desde muy pequeña mostró su talento plasmando retratos y dibujos de sus compañeros de infancia y sus profesores de la escuela. Terminados sus estudios, en 2002 comenzó a trabajar como freelance realizando retratos y paisajes. En 2005, tras la inauguración de la Escuela de Municipal de Artes, el famoso acuarelista Ricardo Pérez Alcalá descubrió el potencial de la joven artista y decidió convertirse en su mentor.

Mamani también ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Bolivia, España, Francia y Taiwán.

El público podrá apreciar la muestra en Artespacio CAF, ubicada en la avenida Arce Nº 2915 (San Jorge) hasta el 24 de septiembre de 2014. Los horarios de visita son de lunes a viernes de 9.00 a 12.30 y de 14.30 a 18.30 horas. El ingreso es gratuito.

Fuente: El Diario, La Paz, 18/09/2014