viernes, 4 de abril de 2014

EL ACTOR ALTEÑO JUAN CARLOS ADUVIRI
PROTAGONIZA EL FILME “BOLISHOPPING”


Pantalla Pinamar 2014 fue la ocasión idónea para presentar esta producción argentina protagonizada por Arturo Goetz, Olivia Torres y el actor boliviano Juan Carlos Aduviri, muy conocido por su papel en “También la lluvía” de la española Icíar Bollaín. A través de la ficción, esta historia titulada “Bolishopping” denuncia el precario trabajo de inmigrantes bolivianos en talleres textiles de la Argentina en un régimen que en la práctica es de esclavitud. Surgida en base a una combinación de testimonios auténticos que conformaron el guión, la película está dirigida por Pablo Stigliani.

Marcos (Goetz) es un empresario clandestino de ropa que utiliza a inmigrantes procedentes de Bolivia para confeccionar tejidos que luego llevarán grandes marcas. La llegada de dos nuevos trabajadores pondrá a prueba esa relativa tranquilidad con la que opera. Juan Carlos Aduviri, actor con grandes proyectos de futuro, incluso en el terreno de la realización, nos concedió una entrevista simultánea para Cinestel y para otro medio acreditado en Pantalla Pinamar, que reproducimos:

- ¿Cuál es el grado de conocimiento que tiene la población boliviana de los problemas que representáis en “Bolishopping”?

El tema del trabajo esclavo en Argentina y en Brasil es totalmente conocido allí. Hay mucha gente que tiene familiares o estuvo trabajando tiempo en estos lugares y regresó. Son conscientes de eso pero, a pesar de todo, están resignados a ello, a ese tipo de trabajo, porque aun conociendo esas condiciones, la gente va a uno y otro país buscando mejores días.

La economía en Bolivia ha mejorado bastante en estos últimos cinco años. Ya de a poco, las posibilidades dentro del país son más importantes y la gente va entrando más en conciencia al reconocer que las condiciones eran muy malas. La película se trabajó a través de una investigación iniciada en el año 2008 y de ahí hasta la fecha, sabemos que se ha mejorado. Por parte de ambos gobiernos, argentino y boliviano, ha habido esfuerzos para mejorar estas condiciones.

Yo me encontré con muchos bolivianos acá en la Argentina en el sentido de investigar el personaje que iba a interpretar, y me contaban que sí habían mejorado bastante esas condiciones. Es cierto que hay problemas, pero una cosa singular y particular que me llamó la atención es que hay lugares de trabajo esclavo que son operados por los mismos bolivianos que emplean, como el personaje de Arturo Goetz, toda una serie de herramientas para atraer a los inmigrantes de Bolivia hacia Argentina y explotar a su propia gente. Me comentaban que la mayor explotación que se da en estos momentos es por los mismos bolivianos y es por donde hay que empezar a trabajar para solucionarlo.

- Pasaste por Pinamar con “También la lluvia” dos años atrás. A partir de entonces, “Bolishopping” es la última película que has podido rodar pero, ¿participaste en otras?

Después del filme de Icíar Bollaín tuve también la gran oportunidad de trabajar directamente con Nicholas Greene, que es un director inglés que estuvo haciendo su tesis en Bolivia para su escuela de cine en Nueva York, en un corto rodado en mi país que se llama “Salar”, que trata sobre un minero que trabaja en el Salar de Uyuni y que es un racista porque ve a gente extranjera de piel blanca e inmediatamente considera que son ladrones o explotadores. Nos gustó mucho ese personaje y el cortometraje quedó muy bien, hizo festivales por todo el mundo, ganamos un montón de premios y estuvimos muy cerca de salir nominados al Oscar en la categoría de mejor cortometraje, pero quedamos en el camino.

Luego de eso, hice un pequeño corto con Rodrigo Bellot, uno de los mejores directores bolivianos, un gran cineasta latinoamericano, y a continuación de eso hicimos “Bolishopping”. No hice más, porque como mencionaba en la conferencia de prensa aquí en Pinamar, no soy muy atractivo en el mercado boliviano y eso es muy peculiar porque yo siempre he peleado por ser un realizador más que un actor. Me he preparado mucho tiempo. Entonces, busco ser conocido más como director de cine.

De pronto, ese esquema de situación tiene que ver un poco con lo egos, que allá en Bolivia pegan muy fuerte en el medio cinematográfico y a los compañeros realizadores les molesta que tú quieras incursionar en esa faceta profesional. Es difícil para mí describir esa situación. Afuera, en cambio, el realizador extranjero tiene otra visión distinta, no quiero decir que mejor, distinta solamente, pero funciona mejor ahí afuera.

- Has mencionado en Pantalla Pinamar que tienes dos proyectos fílmicos. ¿Puedes adelantarnos de qué tratan?

Yo he venido trabajando, como ven, en películas de temáticas muy sociales, incluso en los cortometrajes en los que intervine, y en Bolivia se está haciendo un tipo de cine muy extremo. Están los realizadores que piensan que con ese tipo de largometraje van a inventar algo nuevo en cine y hacen una locura que otra; y están los otros directores que piensan que necesitan tener dinero para poder hacer cosas como chicanerías y obras muy populacheras, y entre medio, un par de cineastas bolivianos muy buenos que están haciendo unas películas muy equilibradas.

Yo creo que el cine boliviano necesita espectacularidad, dinamismo y una nueva alternativa. En mi caso, estoy trabajando con dos géneros muy comerciales, uno es un largometraje de zombies, pero lo que estamos haciendo con el guión es que, a través de esta historia, tratar de denunciar otras cosas a partir de ello en ese cine que siempre habla de los cataclismos y del fin del mundo. Ese guión, que ha sido trabajado durante varios años, habla de cómo todo lo que hacemos nos está llevando a eso. Somos una sociedad que cada vez se degenera más y que atenta contra su medio ambiente. Eso va a llevar a ese cataclismo. Entonces, estamos buscando hacer una película muy entretenida, muy dinámica, con un profundo mensaje. Una denuncia a nuestra sociedad humana.

- ¿El trasfondo sería boliviano? ¿Tendría alguna crítica política?

No estoy yendo mucho por la política sino más bien por la conciencia de estar atentando contra nuestro propio medio de vida que es la naturaleza. En el otro proyecto sí que estamos entrando ya un poco en temas políticos, en el tema del narcotráfico que es muy fuerte en Bolivia. Hay una cultura de a poco del narcotráfico, hay quien tiene muchas ganancias económicas con ese tema y el gobierno está claro que está haciendo esfuerzos muy grandes por acabar con eso, pero el problema sigue y continúa. El filme va en esa dirección y en la de los crímenes que hay relacionados con ello.

Igualmente quiero que sea muy dinámico y una cosa que veo en Bolivia es que no estamos trabajando mucho con los actores, no estamos dando oportunidad a nuevos intérpretes y no hay escuelas de actuación para cine.

- ¿Tú cómo te instruiste actoralmente?

Yo desde que soy muy niño veo muchas películas, siempre soñé ser director y como veía películas de fuera y bolivianas, me di cuenta de que habían muchas deficiencias en la actuación dentro del cine boliviano, entonces es como yo empecé a querer entender cómo un buen actor alcanza a ser un buen actor y a partir de ahí empecé a ver y teorizar mucho, a anotar bastante, apuntes, ver por qué se mueven, y ésa termina siendo mi escuela de actuación: ver mucho y desarrollar toda una teoría de cómo debería ser un actor. Cuando se me dio la oportunidad de en “También la lluvia” actuar, simplemente puse en práctica todo lo aprendido. Soy totalmente autodidacta y a partir de ahí he desarrollado un sistema para enseñar actuación de cine. Este año he pensado hacer dos talleres grandes allá en Bolivia, tratando de impulsar a esos talentos que tenemos muchos en el país, y poderlos capacitar.

Fuente: Cinestel, José Luis García, 24/03/2014

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